Dilucidando

Hoy se cumplen nueve días de manifestaciones, enfrentamientos, saqueos, bloqueos y desmanes en nombre del gasolinazo en nuestro país. Como si el horno estuviese para bollos, el gobierno federal abrió un nuevo frente que ha re-incendiado la nación.

La postura oficial, como era de esperarse es argumentativa a favor, intentan explicar que la liberalización de los precios de las gasolinas no es consecuencia de la reforma energética, ni de la reforma fiscal; que obedece a las variables macroeconómicas: como los costos internacionales de los energéticos y los ajustes correspondientes. El problema del discurso oficial, radica en la falta de tacto político de algunos actores políticos que en lugar de calmar el ánimo social con sus declaraciones, reavivan el acelerante que ha propiciado este incendio.

Las expresiones de manifestación de la ciudadanía organizada y desorganizada a lo largo y ancho del país han intentado cohesionar un frente de lucha en contra de los incrementos de los energéticos, lamentablemente algunos grupos han aprovechado la coyuntura de estas manifestaciones, en su mayoría pacíficas, para delinquir y robar, desvirtuando la filosofía de estas manifestaciones ciudadanas.

Lo cierto es que la mayoría de la gente de a pie, como usted y como yo, poco entendemos de argumentos de orden técnico que carecen de completa credibilidad, fundamentalmente por los actos de rapiña que hoy tenemos conocimiento que realizaron un grupo de exgobernadores que hoy viven en la plena impunidad.

Algunas voces señalan que es imposible tener precios de primer mundo o internacionales de los combustibles, con sueldos y salarios del tercer mundo; que si el problema radica en la obtención de ingresos públicos: se reduzcan los integrantes de las cámaras de diputados y de senadores; se reduzcan o eliminen las prerrogativas a los partidos políticos; se eliminen los gastos discrecionales y los privilegios de los servidores públicos de primer nivel y que hasta se retiren las pensiones vitalicias de los expresidentes y exministros de la  corte.

Lo cierto es que hay un descontento generalizado, principalmente porque se acusa un engaño, se vendió la idea de que no habría más gasolinazos y hoy la realidad es otra, tan es así que  se prevé la incorporación a estas manifestaciones de estudiantes del nivel medio y superior, así como del sector magisterial que ha manifestado su rechazo sistemático a la reforma educativa.

Comentó para ustedes Jorge Carrión.

 

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