Influyentes digitales

Imagogenia en la opinión de Martha Nava

Influencers, un anglicismos que según la Real Academia Española (RAE) es usado en referencia a una persona con capacidad para influir sobre otras, especialmente en redes sociales. Para el Oxford Languages la palabra se refiere a una persona que destaca en una red social o en cualquier otro canal de comunicación, y cuyas opiniones sobre un tema determinado ejercen una fuerte influencia sobre su audiencia. En pocas palabras es alguien que, en teoría, tiene una alta capacidad de persuasión sobre un tema determinado en el entorno digital.

Ahora, en este entorno, existen muchos internautas que se sienten influenciadores y por lo mismo, la labor de quienes sí son creadores de contenido se ha desvirtuado; y es que pensémoslo de esta manera, un emprendedor tiene un negocio y quiere promocionarlo. Si bien, los canales tradicionales siguen siendo efectivos y como siempre lo he dicho debemos entender el contexto del negocio para saber cuál es el más adecuado para cada uno, el uso del influencer marketing es uno que está de moda por el creciente número de usuarios en las redes – nada menos, Digital Report 2022 señala que más del 58 por ciento de la población mundial ya se encuentra presente en social media-, por lo que puede ser benéfico para el negocio. Sin embargo, esto dependerá del influenciador en cuestión y sin duda, no siempre será la mejor herramienta pues hay muchas variables a considerar.

Una vez que entendimos esto, podemos pasar al tema de esta semana, y es que en las mismas redes sociales se hizo viral el caso de un chef mexicano que exhibe a una influencer colombiana que busca obtener una comida gratis en su restaurante para ella y su novio, como un “canje publicitario” en su Instagram; el chef colocó la conversación en su twitter y la tituló “gorrones internacionales”. La acción en sí dividió a la comunidad digital, pues una parte defiende a Manuela Gutiérrez señalando que ella sólo buscaba trabajo, que fue educada, que no le pidió nada descabellado, y que el chef debería cuidar sus modos; mientras que la otra parte señala estar cansada de este tipo de personajes digitales que sólo buscan cosas gratis y que no aportan nada de valor a la marca. Por su parte Manuela, desde sus redes sociales se disculpó si ofendió al Chef al ofrecerle su “trabajo”; mientras que Edgar Nuñez, Chef de Sud777 y Jacinta mantuvo su postura sobre los “influencers” considerando que “un influencer es quien cambia tu vida, quien te ayuda a mejorar sin recibir nada a cambio”.

Aquí la imagen de ambos ganó y perdió, porque si bien ella señala en las historias de Instagram, donde pide disculpas y a su vez respeta la postura del chef, que ha tenido comentarios positivos y negativos y que además sabe que a muchos no les parece el “trabajo” que ella hace, también dice que gracias a este desencuentro conectó con nuevas personas. Y por su parte, gracias a que este momento se hizo viral, los restaurantes del Chef se han convertido en tendencia en redes sociales, aunque por otro lado muchos critican la forma en la que reaccionó a la propuesta y cuestionan que si será igual de severo con su equipo de trabajo.

Ciertamente, los influencers deben hacer una mejor labor al investigar a las personas a las que les quieren ofrecer su plataforma de “influencia” y viceversa, porque tanto la empresa como el influenciador deben entender que factores como: valores, personalidad, estilo de comunicación, intereses, audiencia, objetivos del intercambio, alcance de su plataforma, entre otros, serán fundamentales en el desarrollo efectivo de un “intercambio” de este tipo, porque derivado de esto, ambos se podrán beneficiados o perjudicados ya que no solamente se trata de un “se me antojo” o un “me encantó” y quiero probarlo gratis.

Twitter: @Mar_Naa