Shaira Mulia Shaira Mulia

EL SESGO DEL CONFORMISMO

#Opinión por #ArturoArgenteVillareal

José Vasconcelos Calderón fue un abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo mexicano. Escritor del Ulises Criollo, obra publicada en 1935, en esta obra Vasconcelos narra el amor que tenía por su familia y el amor también por otras mujeres, habla de la revolución
mexicana y el movimiento maderista.

En 1929 decidió postularse como candidato a la presidencia de la república. Es ahí, en uno de estos tantos discursos que conformaban su campaña política cuando en el clímax de su exposición apareció en la plaza un vendedor de globos que empezó a pregonar su mercancía. Toda la gente entonces le dio la espalda a Vasconcelos y de manera accidental el vendedor de globos dejó escapar un globo, el cual se elevó hacia el cielo robando la atención de la gente que atendía el discurso del candidato. El candidato al ser víctima de dicho desdén, de forma desesperada emitió un sonoro grito que hizo voltear a más de uno…. “¡PUEBLO GLOBERO!”.

Noventa y tres años después, sigue apareciendo el mismo sentimiento de impotencia y frustración
que habría sentido Vasconcelos por la apatía y conformismo de un pueblo mexicano ante los temas públicos. Ahora, muchos ciudadanos sentimos la dolorosa frustración al darnos cuenta del
nivel de discusión, corrupción, difusión de grabaciones burdas, manifiesto coqueteo con grupos delincuenciales, mentiras, excusas y las promesas de siempre que rodean cada conferencia mañanera y las campañas políticas. ¿Está mal desear un mejor país para todos nosotros?

Aunado a la temática que se maneja en cada conferencia mañanera, las campañas políticas en seis entidades federativas reflejaron el espectáculo que ha rodeado los diferentes momentos políticos de nuestra historia y que reflejan las más oscuras ambiciones por alcanzar el poder y se sigue usando al ciudadano como simple carta de cambio para lograr dicho propósito, ¡alcanzar el poder!

No existe asunto en México que se discuta en sus méritos, ni tema que se analice en su estricta densidad, todo se negocia en función de los intereses de los partidos. Detrás de esta escena encontramos la putrefacción de la vida política de nuestro país, reflejada en la carencia de su contenido, en sus propuestas, en sus deteriorados protagonismos y en su carencia de manifiesto liderazgo. ¿Qué nos espera para el 2024? ¿seguiremos privilegiando a los grillos astutos para organizar la zancadilla, la acechanza, la injuria y exposición sobre los graves problemas que enfrenta el país? ¿Qué tanta responsabilidad tenemos nosotros, los ciudadanos, al seguir permitiendo este nivel de política en nuestro país?

Éste, es el entorno en el cual se explica lo ocurrido hace noventa y tres años cuando un simple globo se perdió en la inmensidad del cielo azul y tratamos con indiferencia y desdén el destino de
esta gran nación. Es momento de ser más exigentes con nuestra clase política, darle la importancia a lo sustantivo y dejar de ser condescendiente con el bajo nivel que se ofrece en cada conferencia mañanera y en las campañas políticas. Es momento de dejar de ser indiferentes y apáticos ante los retos que tenemos como nación y que tanto indignó a José Vasconcelos hace noventa y tres años.

Al final, en noventa y tres años ¿Cuánto hemos cambiado?