Shaira Mulia Shaira Mulia

ROMANTIZAR EL PASADO

#OpiniónPorArturoArgenteVillareal

Desconcertante ha sido la postura que ha adoptado el titular del ejecutivo ante los inversionistas extranjeros que participan en el tratado internacional del libre comercio “TMEC” entre México, Estados Unidos y Canadá. El TMEC ha sido un instrumento que ha sido fundamental para el desarrollo de este país y representa la integración comercial de América del Norte.

El México que vivimos hoy es muy diferente al México de la década de los treintas, cuarentas, cincuentas del siglo pasado, especialmente en el tema energético. En esa época, teníamos una situación petrolera y energética muy diferente a la actual. El mundo y México han cambiado y sobre todo en el tema energético; por ejemplo, en 1938 había motivos estratégicos internacionales para que Lázaro Cardenas llevará a cabo la nacionalización del petróleo ya que todos los productos energéticos lo manejaban los ingleses y se avizoraban vientos de guerra.

El Petróleo, es y serás siempre de los mexicanos, así está contemplado en la constitución, aunque su explotación solo haya servido para satisfacer más a los intereses de la burocracia que a los intereses de la gente. Ningún país que haya firmado el tratado de libre comercio pierde soberanía, lo cual permite que puedan cambiar sus leyes y su propia constitución. Pero si tú cambias las reglas del juego después de haber suscrito el tratado, entonces se tendrá que indemnizar a las partes que resulten afectadas de dichos cambios y recibir sanciones. Este tratado TMEC fue ratificado por el senado mexicano cuando tenía mayoría de MORENA, así que aceptaron las reglas del juego desde el inicio de su vigencia.

El mundo cambia en materia de energías, decir que defender monopolios como CFE y PEMEX es defender a México es un grave error, necesitamos pensar en energías limpias y en aquello que va a favorecer a las siguientes generaciones. Un ejemplo claro lo tenemos ya encima, y es la escasez de agua en el norte del país.

No caigamos en trampas ideológicas del siglo pasado, dejemos de añorar aquellos tiempos que fueron muy amargos o ¿ya se nos olvidó como nos fue en la década de los 70s y 80s? Por la actitud del titular del ejecutivo, desafortunadamente tenemos que esperar lo peor y esta postura va a afectar el empleo de muchos mexicanos. Todos nosotros y nuestros hijos van a tener que pagar este capricho.

No podemos seguir interpretando nuestra historia con tanta subjetividad y alta carga de sentimentalismo, es momento de pensar en soluciones ante tantos problemas que enfrentamos y viendo para atrás no vamos a encontrar ninguna respuesta, no caigamos en la trampa de seguir añorando el pasado.