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Hasta uno de cada cuatro pacientes con diabetes, desarrollará pie diabético.

El 50 por ciento de quienes desarrollan pie diabético registran daño en los nervios, y el resto, en su circulación; de este universo, un 25 por ciento sería susceptible a padecer una amputación.

Esa condición puede derivar en amputación de extremidad.


Hasta uno de cada cuatro pacientes con diabetes puede sufrir, en algún momento de su vida, una herida en sus piernas o pies que implique el desarrollo de pie diabético, una condición que pone a la persona en riesgo de amputación o, inclusive, de muerte.


Rodrigo Garza Herrera, especialista en angiología y cirugía vascular y director quirúrgico del centro multidisciplinario “Healthy Steps”, refirió que aunque no hay datos de la población michoacana que vive con diabetes, se estima que en el país una de cada 15 a 20 personas tiene esta enfermedad.


Por su parte, el 50 por ciento de quienes desarrollan pie diabético registran daño en los nervios, y el resto, en su circulación; de este universo, un 25 por ciento sería susceptible a padecer una amputación.


Tras la presentación de la ponencia “¿Cómo la diabetes afecta mi circulación?”, efectuada con motivo del Día Mundial de la Diabetes, Rodrigo Garza señaló que el término pie diabético suele asociarse con síntomas graves, pero una lesión pequeña, una cortadura o llaga, desencadenan en el paciente esta condición.


Explicó que es vital, ante la identificación de heridas en piernas y pies de diabéticos, acudir al especialista para iniciar un tratamiento, ya que no contar con un diagnóstico oportuno propicia un mal pronóstico.


Así, a dos semanas de la detección del pie diabético, el riesgo de amputación es del 40 por ciento, mientras que a una semana la probabilidad de muerte es de alrededor del 50 por ciento. En contraste, antes de una semana el riesgo de muerte es del 7 por ciento.


Respecto de la amputación, pese a que no todos los diagnósticos de pie diabético conllevan la probabilidad de pérdida de extremidades, representa un alto costo para el paciente en todos los ámbitos, desde el económico, al generar incapacidad permanente para laborar; anímico, puesto que muchos amputados “se echan para abajo”, y familiar, debido a que en muchos casos se afecta a quien es el soporte económico.


También es un costo elevado para las instituciones públicas, inclusive, superior al que implican las enfermedades cardíacas.


“Por ello es fundamental prevenir, acudir regularmente, por lo menos una vez por año y además de las citas con el médico tratante del paciente diabético, con especialistas en angiología para verificar la salud de la circulación, y siempre que se identifique una lesión en pies o piernas”, expuso.
El paciente contribuye con la revisión diaria de su calzado, para que no tengan suelas con desgaste desigual que puedan indicar la necesidad de plantillas; costuras salidas, o piedras, y sus pies, para detectar llagas, callos, reséquelas, zonas frías o insensibles, uñas gruesas, y heridas que no sanan.


El especialista debe determinar si la herida en el paciente diabético responde a daño en los nervios o en la circulación; en este caso, se procede a restablecer el paso normal de la sangre y el tratamiento de las lesiones.


El tiempo es fundamental, por tanto el modelo de clínica de heridas y curaciones que ofrece el centro multidisciplinario “Healthy Steps” es favorable, al permitir que enfermeras especializadas definan el requerimiento del enfermo y lo transfieran al especialista indicado, para de inmediato comenzar la intervención.


“Los diabéticos no tienen una cicatrización normal, por eso es tan importante que cualquier herida, por pequeña que parezca, sea tratada lo más pronto posible”, insistió Garza Herrera.


El pie diabético es una condición inherente de la diabetes, pero pacientes con sobrepeso, tabaquismo e hipertensión arterial también pueden tener síntomas similares y requerir tratamiento.


Además, existen otras situaciones, como la úlcera varicosa, que puede ser mal diagnosticada como pie diabético y representa hasta el 70 por ciento de las lesiones en las piernas y pies, aunque sus tratamientos son muy distintos.


“Se trata de la complicación más temida en pies y piernas, pero con detección y tratamiento oportuno del pronóstico es positivo”, concluyó.