El espíritu navideño llegó a Nueva York con la instalación del emblemático árbol anual en el Rockefeller Center, que da inicio a la temporada de fiestas en la ciudad. Este año, el árbol es una imponente Norway spruce de 23 metros de altura, trasladada desde su lugar de origen en un suburbio de Albany hasta Midtown Manhattan.
La familia que cuidó el árbol durante décadas lo donó para que formara parte de esta tradición. Una vez en la ciudad, un equipo especializado lo izó cuidadosamente en el icónico espacio frente a la pista de patinaje, donde permanecerá durante toda la temporada navideña.
El árbol será adornado con más de 50 000 luces LED multicolores y coronado por una estrella de cristal de gran tamaño, que promete convertirse en un espectáculo para quienes visiten la plaza. La inauguración oficial está prevista para el 3 de diciembre, momento en que la iluminación será encendida para el disfrute de locales y turistas.
Además de su función decorativa, el árbol mantiene un propósito solidario: al concluir la temporada, su madera será reciclada y utilizada para proyectos de construcción de viviendas, asegurando que su impacto perdure más allá de las festividades.
Con cada edición, esta tradición reafirma cómo un solo árbol puede convertirse en símbolo de unión, esperanza y celebración, invitando a todos a detenerse bajo sus luces y disfrutar del encanto de la Navidad en la ciudad.