La presidenta descarta motivos para alarmarse
Las tensiones que se generaron en el terreno mediático a lo largo de las últimas semanas, por las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien hablaba de atacar a grupos criminales en México, parecían haberse enfriado sobremanera para este momento, pero se volvieron a avivar ligeramente luego de que el avión Hércules -aeronave del ejército norteamericano-, aterrizara en suelo mexicano en días pasados.
No obstante, la mandataria Federal se encargó de tranquilizar las aguas durante la conferencia de prensa matutina de este lunes, pues aclaró que fue la colaboración entre ambos países la que dio origen a la situación; la finalidad: una capacitación de parte del Comando Norte de los Estados Unidos, así como el traslado de funcionarios de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Lo que también generó cierta incertidumbre es que este transporte aéreo no aterrizó en una base militar como usualmente debería de ocurrir, sino que llegó a Toluca; el motivo detrás de esto, según explica la doctora Claudia Sheinbaum, es que “fue una condición que se estableció previamente”, y fue autorizado en su momento por la Secretaría de la Defensa. Por lo tanto, tampoco fue necesaria la aprobación del Senado de la República.
Además, la jefa del Ejecutivo Federal dejó en claro que no es la primera ni será la última vez que uno de estos aviones aterrice en suelo mexicano, pues ya ha ocurrido en otros años por cuestiones logísticas.
Añadió que se trata de un acuerdo bilateral, toda vez que también los elementos estadounidenses han venido a capacitarse a México.