Desde la creación del sistema IMSS-Bienestar, usuarios de distintas entidades del país han denunciado problemáticas críticas en la atención médica, entre ellas el desabasto severo de medicamentos, materiales de curación e insumos básicos, así como largos tiempos de espera para consultas y cirugías
A estas deficiencias se suman la falta de médicos especialistas, la saturación de unidades hospitalarias y la necesidad, en muchos casos, de que los pacientes cubran de su propio bolsillo estudios clínicos, valoraciones médicas o traslados, pese a tratarse de un sistema de salud público.
Esta situación también se presenta en Michoacán, como en el caso de la señora Norma, quien padece miomas en la matriz y requiere una cirugía urgente para evitar complicaciones mayores; sin embargo, su intervención ha sido pospuesta en repetidas ocasiones debido a la falta de insumos.
En entrevista, su hija, Paula Díaz, relató que desde octubre su madre fue canalizada al Hospital de la Mujer, en Morelia, donde han enfrentado constantes reprogramaciones de la cirugía, incluso contando con hojas de internamiento. “Solo le dan medicamentos para el dolor, porque siempre tiene dolor mi mamá, y le dicen que como ya tiene cita programada no la ingresan a urgencias”, explicó.
La joven detalló que en al menos cuatro ocasiones su cirugía fue sido cancelada, primero por supuesta falta de estudios médicos y posteriormente por carencia de insumos y medicamentos. Añadió que los estudios solicitados —como valoraciones de internista, radiografías de tórax y electrocardiogramas— han tenido que ser cubiertos por la familia.
Paula señaló que una intervención quirúrgica en el sector privado puede alcanzar hasta los 50 mil pesos, considerando estancia hospitalaria y medicamentos, un monto que la familia no puede solventar y agregó también que de no atenderse a tiempo, el padecimiento de su progenitora podría evolucionar a cáncer.