Redacción
El estado de salud de la población mexicana enfrenta importantes retos, especialmente por la elevada prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles. En 2024 se registraron 819 672 defunciones en todo el país, con un aumento respecto al año anterior, lo que evidencia la persistencia de factores de riesgo y la necesidad de reforzar acciones de prevención y atención sanitaria.
A nivel nacional, las enfermedades del corazón fueron la principal causa de muerte, con más de 190 000 fallecimientos, seguidas por la diabetes mellitus con más de 112 000 decesos y los tumores malignos con cerca de 95 000 casos, sumando más de 400 000 muertes anuales por estas tres causas. La diabetes tipo 2 afecta aproximadamente al 18.3 % de la población adulta, incluyendo casos no diagnosticados, según la ENSANUT 2022.
La situación en el Estado de México (Edoméx) refleja tendencias similares. Los registros epidemiológicos muestran que 1 de cada 11 adultos tenía diabetes, con alrededor del 33 % de ellos sin diagnóstico previo, lo que revela brechas en la detección oportuna. Las enfermedades respiratorias agudas figuran también entre las causas más frecuentes de consulta médica en la entidad, siendo común la atención por estas condiciones.
El sobrepeso y la obesidad se mantienen como problemas de salud pública tanto en el país como en el Edoméx. A nivel nacional, más del 73 % de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad, factores que contribuyen de manera directa a la incidencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares.  Este panorama obliga a atender no solo los diagnósticos clínicos, sino los determinantes sociales y ambientales de la salud, como la alimentación, la actividad física y el acceso a servicios preventivos.
La hipertensión arterial es otro factor de riesgo importante. Se estima que más de 30 millones de personas en México viven con esta condición, lo que equivale a una de cada cuatro personas adultas, y cerca del 46 % desconoce que la padece.  Esta condición requiere seguimiento médico constante para prevenir complicaciones graves como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Además de estas enfermedades crónicas, problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión han mostrado un incremento en los últimos años, influenciados por factores de estrés psicosocial y condiciones de vida, lo que constituye un componente adicional del perfil de salud poblacional. La carga de estas afecciones impacta en la calidad de vida y en la demanda de servicios especializados.
El inicio de año representa una oportunidad para priorizar la salud como propósito colectivo e individual. Adoptar hábitos saludables —como una alimentación equilibrada, actividad física regular, monitoreo de la presión arterial y chequeos médicos periódicos— puede traducirse en mejoras sustanciales en el bienestar. Más allá de un objetivo personal, estos cambios contribuyen a reducir la carga de enfermedades crónicas y a construir una sociedad más saludable.