Se subrayó la importancia de la prevención mediante el uso de gorras, lentes oscuros o ambos para proteger los ojos de los rayos ultravioleta, así como la atención oportuna de otros factores de riesgo
Redacción IKAM
Las cataratas oculares registran un incremento sostenido a nivel mundial como consecuencia del envejecimiento de la población, el crecimiento demográfico y el aumento de enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus, además de la exposición prolongada a los rayos solares sin la debida protección, alertó Georgina Soto Cruz, responsable de la Clínica de Optometría de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León, de la UNAM.
La especialista explicó que la catarata es la opacidad del cristalino, el lente natural del ojo, que ocurre cuando las proteínas que lo conforman cambian sus características, provocando visión borrosa. “Es como ver a través de una ventana sucia o empañada; se percibe una especie de neblina y los colores se observan menos intensos”, detalló.
En entrevista, Soto Cruz señaló que entre los principales síntomas se encuentran la dificultad para ver de noche, la necesidad de mayor iluminación para leer y la percepción de imágenes opacas, amarillentas o incluso distorsionadas. Si bien las alteraciones en las proteínas del cristalino ocurren de manera natural con la edad, en personas con diabetes este proceso se acelera considerablemente.
Indicó que actualmente existen pacientes que presentan cataratas desde los 45 años de edad debido a un mal control de la diabetes, por lo que subrayó la importancia de vigilar factores de riesgo como los niveles de glucosa, los cuales deben revisarse al menos dos veces al año para prevenir daños visuales severos.
Aunque las cataratas continúan siendo la principal causa de ceguera y pérdida de la visión en el mundo, se trata de una afección reversible. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en un comunicado emitido el 10 de agosto de 2023, esta enfermedad afecta a 94 millones de personas, de las cuales el 90 por ciento vive en países de bajos ingresos donde el acceso a servicios de salud es limitado.
En México, las cataratas representan el 34 por ciento de los casos de ceguera, lo que impacta a aproximadamente 760 mil personas y genera cerca de 47 mil 600 nuevos casos cada año. Asimismo, un estudio publicado en marzo de 2024 en la revista Nature, titulado “Global estimates on the number of people blind or visually impaired by cataract: a meta-analysis from 2000 to 2020”, revela que entre 1990 y 2020 el número de personas con ceguera o discapacidad visual moderada y severa por cataratas aumentó 29.7 por ciento.
El análisis destaca que, pese a los avances en los programas de tratamiento, el crecimiento y envejecimiento de la población han superado su impacto, lo que explica el aumento de casos en las últimas tres décadas.
Finalmente, Soto Cruz subrayó la importancia de la prevención mediante el uso de gorras, lentes oscuros o ambos para proteger los ojos de los rayos ultravioleta, así como la atención oportuna de otros factores de riesgo, como cirugías oculares previas, traumatismos, radioterapia en la parte superior del cuerpo, consumo de corticoesteroides y el tabaquismo. Destacó que, con una intervención quirúrgica adecuada, los pacientes pueden reincorporarse rápidamente a sus actividades cotidianas y mejorar significativamente su calidad de vida.