La brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo uno de los principales retos en materia de igualdad de género en México. De acuerdo con un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esta diferencia es uno de los tres factores más importantes de la desigualdad, junto con el reparto desigual del trabajo no remunerado y la violencia contra las mujeres.
A lo largo de su vida profesional, muchas mujeres enfrentan barreras que van desde estereotipos sobre “profesiones para hombres”, hasta menores oportunidades para acceder a puestos directivos o de liderazgo. Incluso cuando realizan el mismo trabajo o tienen el mismo nivel jerárquico, pueden recibir un salario menor.
Datos del estudio Discriminación estructural y desigualdad social, del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), señalan que en México los hombres reciben en promedio 34.2 % más ingreso por hora trabajada que las mujeres.
Además, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advierte que las brechas tienden a ampliarse durante la etapa en la que muchas mujeres forman una familia, ya que la maternidad puede afectar su participación en el mercado laboral, sus ingresos y su crecimiento profesional, especialmente en países donde los servicios de cuidado infantil no cubren la demanda, como ocurre en México.
La desigualdad también se refleja en la participación laboral. Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, solo el 45 % de las mujeres en edad productiva trabajan, frente a 78 % de los hombres.
Incluso entre quienes tienen empleo, la desventaja continúa: el ingreso anual promedio de las mujeres en México puede ser hasta 54.5 % menor que el de los hombres, lo que coloca al país entre los que presentan mayor brecha salarial dentro de los países de la OCDE.
Especialistas coinciden en que cerrar esta brecha requiere impulsar políticas públicas que promuevan la igualdad salarial, faciliten la conciliación entre trabajo y vida familiar y eliminen las barreras que limitan el desarrollo profesional de las mujeres.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, este tema vuelve a cobrar relevancia, recordando que la igualdad salarial no solo beneficia a las mujeres, sino que también contribuye al bienestar de las familias y al desarrollo económico del país.