Valle de Tulancingo, Hidalgo.- El cambio climático ha sido factor importante en el aumento de presencia del gusano barrenador, lo que ha provocado daños importantes en las superficies boscosas de la entidad, e incluso afectando a las especies forestales en zonas urbanas, como en la ciudad de Pachuca.
Lo anterior fue planteado por Heber Eleazar Saucedo Rojas, titular de la Secretaría estatal de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnath), señalando que sobre todo la prolongada sequía por espacio de más de cuatro años, provocó que los ciclos de supervivencia del gusano barrenador se extendieran.
En el transcurso de este año se ha detectado presencia del insecto en bosques de la Sierra Otomí Tepehua, el Corredor de la Montaña, el Valle de Tulancingo, y prácticamente afecta a más de a mitad de la superficie boscosa de la entidad.
Lo anterior ha implicado el derribo de centenas de árboles para evitar la propagación de la plaga, que de por sí ha avanzado.
Saucedo Rojas insistió que los cambios climáticos permitieron que el gusano barrenador pudiera sobrevivir y con ello incrementar su presencia en los bosques de la entidad.
En el Ejido Tulancingo se tuvieron que derribar casi medio millar de árboles, además de centenas en las zonas boscosas de Huasca, Acaxochitlán, Metepec, Tenango de Doria, entre otros.
En Pachuca se tuvieron que derribar casi 300 ejemplares en espacios naturales y parques ubicados en su zona urbana.
El funcionario expresó preocupación por la presencia del gusano barrenador en más de la mitad de las zonas boscosas dentro del estado de Hidalgo, pues la estrategia de derribo de árboles para detener el avance del insecto, es útil en un primer momento, pero significa largo tiempo para la recuperación de los ecosistemas.
En tanto, en este año ya se está viendo la recuperación de los ciclos naturales, por lo que se espera que la llegada en tiempo adecuado de los fríos a partir del mes de noviembre, permita que se recuperen los tiempos de supervivencia natural del gusano barrenador.
A su vez, los grupos de aprovechamiento forestal e integrantes de los núcleos ejidales están planteando otras estrategias para combatir la plaga, sin llevar a cabo tala de árboles.
Por Daniel Martínez Martínez