La conmemoración busca visibilizar los derechos de las personas sordas y promover el reconocimiento pleno de las lenguas de señas como vehículos legítimos de comunicación, cultura y acceso a la educación.
El 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, fecha instituida por la ONU en 2017 mediante la resolución A/RES/72/161, con el propósito de visibilizar la relevancia de las lenguas de señas para la garantía plena de los derechos humanos de las personas sordas. Esa fecha coincide con el aniversario de la fundación de la Federación Mundial de Sordos en 1951, lo que refuerza la conexión histórica y simbólica de esta celebración.
Las lenguas de señas no son meros complementos de comunicación: son lenguas naturales completas, con gramática, estructura propia, distintas de los idiomas hablados. Estas lenguas permiten una vía comunicativa esencial para quienes no utilizan el habla oral, y su reconocimiento legal y social resulta fundamental para la inclusión, el desarrollo educativo y el acceso a servicios, justicia, cultura y salud.
A nivel mundial se estima que más de 70 millones de personas sordas utilizan alguna lengua de señas, y que existen más de 300 variantes diferentes según el país o región. En el caso de México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) ha sido reconocida legalmente en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, lo que le otorga un estatus de lengua nacional, junto con otras disposiciones legales que buscan asegurar educación bilingüe, servicios de interpretación y reconocimiento cultural para la comunidad sorda.
El Día Internacional de las Lenguas de Señas convoca a gobiernos, organizaciones y sociedad civil a promover políticas públicas que garanticen el acceso a educación de calidad desde edades tempranas, la capacitación de intérpretes, medios que operen también en lengua de señas, y mayor sensibilidad hacia las barreras lingüísticas y culturales que afrontan las personas sordas. Al hacerlo, no solo se impulsa la inclusión, sino también se refuerza la diversidad lingüística como parte del patrimonio cultural de cada país.
En este día, muchas comunidades realizan actividades como talleres de señas, eventos de sensibilización, encuentros culturales y artísticos, y campañas informativas para acercar el conocimiento de estas lenguas al público general. Conmemorar es más que recordar: es reconocer un derecho fundamental y avanzar hacia sociedades donde nadie se quede al margen por su forma de comunicarse.