La mañana del pasado miércoles 7 de enero, César, un joven de 29 años de edad, salió de su domicilio en el fraccionamiento Villa Magna a bordo de su motocicleta con destino a su centro de trabajo; sin embargo, no logró llegar, luego de ser atropellado por una unidad del transporte público cuyo conductor presuntamente utilizaba el teléfono celular al momento del hecho. Actualmente, el joven permanece en coma y su estado de salud es crítico.
De acuerdo con el testimonio de su esposa, Margarita Guadalupe Rodríguez Ochoa, el accidente ocurrió alrededor de las 6:20 horas, cuando una combi de la ruta roja, con número económico 39, embistió al motociclista. Relató que el chofer descendió de la unidad tras pasarle por encima con las llantas delanteras; posteriormente, al percatarse de la gravedad de las lesiones, avanzó nuevamente la unidad y lo arrolló con las llantas traseras, para después huir del lugar.
Como consecuencia del impacto, César sufrió lesiones de extrema gravedad, entre ellas fractura de tórax, múltiples costillas quebradas y colapso de ambos pulmones, por lo que permanece hospitalizado bajo pronóstico reservado. A pesar de que la familia interpuso la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) y de que testigos acudieron a rendir su declaración, hasta el momento no existe ninguna persona detenida.
La esposa del joven señaló que no ha existido acercamiento alguno por parte del conductor ni de representantes del transporte público, quienes únicamente han argumentado que cuentan con seguros. “Ellos dicen que todo lo están haciendo legal, que tienen un seguro de viajero y uno por choque. Pues que me lo hagan válido”, expresó.
A la denuncia se suma la falta de atención médica especializada. César permanece internado en el Hospital del IMSS de Charo, donde, según su familia, no existe el equipo necesario para realizar las cirugías que requiere. Además de las lesiones torácicas, presenta afectaciones en los riñones.
Rodríguez Ochoa explicó que los médicos informaron que el costo de la cirugía podría oscilar entre los 300 mil y 350 mil pesos, ya que sería necesaria la colocación de placas de titanio para la reconstrucción de las costillas, procedimiento que no se puede realizar en el hospital por falta de recursos.
Ante esta situación, la familia solicitó la intervención de las autoridades para agilizar las investigaciones, localizar al conductor responsable y garantizar la cobertura de los gastos médicos derivados del accidente. Asimismo, denunciaron que la Fiscalía no ha facilitado los videos del sistema de videovigilancia C5 que han solicitado para fortalecer la carpeta de investigación.