#Ojalá
Por @oscarglenn
Si la congruencia imperara invariablemente en el quehacer humano, la vida quizá no sería tan interesante, ni tan complicada, además en el ámbito público quizá tampoco sería frecuentemente decepcionante; pero ahí la tenemos, como ideal para algunos, como aspiración para otros o como cliché para unos más y no se diga en política.
Si imperara, no tendríamos esas escenas ni los jaloneos actuales entre los morenistas suspirantes por cargos de representación popular que aseguran saber quiénes y por qué serán los candidatos, cuando lo que si saben es que sus métodos pueden ser tan ambiguos como lo permita el criterio del mandamás en turno para definir lo que puede ser armónico (o conveniente en un momento determinado). Ojalá no se estén sólo repitiendo a sí mismos lo que quisieran escuchar para su futuro político y al final salgan decepcionados, porque habrán perdido el tiempo. Saben el juego que juegan.
Según el artículo 44 de los estatutos del partido, la decisión final de la selección de candidatos de MORENA a cargos de representación popular, tanto en el ámbito federal como en el local, resultará de la utilización armónica de los métodos de elección, insaculación y encuesta.
Si imperará, podríamos estar tranquilos con que se tuviera presente que en el Artículo 3º de los estatutos de su partido que establece entre sus fundamentos, que los protagonistas del llamado “cambio verdadero” no los mueve la ambición al dinero, ni el poder para beneficio propio; que buscan siempre causas más elevadas que sus propios intereses, que luchan por constituir auténticas representaciones populares; que no se denostan ni calumnian entre ellos, y entonces deberán salir de ahí unos “candidatazos” inmejorables. Ojalá, así ayudarán al país, a sus estados y municipios y no sólo obedecerán al Presidente.
En congruencia hubiera bastado a los diputados federales de ese partido, recordar que en el artículo 43 de los mismos estatutos se establece que No participarán en elecciones, servidores y funcionarios públicos de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial de los tres órdenes de gobierno, a menos que se separen de sus encargos con la anticipación que señala la ley; entonces no habrían aprobado reformar la Ley, como lo hicieron el pasado 27 de noviembre, para que los que se quieran reelegir, sean candidatos sin tener que solicitar licencia ni dejar de recibir su dieta.
Ojalá en un ejercicio de congruencia con su militancia, más allá de lo que aprobaron, nos enteremos que piden licencia para desarrollar sus campañas aunque no estén obligados y como ejemplos de transparencia, ahora si hacen públicas invariablemente sus declaraciones patrimoniales, de impuestos y no conflictos de intereses. Esos serían los “verdaderos protagonistas del cambio necesario”.
Ojalá los ciudadanos a la hora de las campañas evaluemos los antecedentes de congruencia de todos los candidatos para darnos una idea de lo que se puede esperar.