Huauchinango, Pue. – En la Sierra Norte de Puebla está por perderse la costumbre de utilizar utensilios de barro debido al uso de nuevos productos e incluso por desvalorizar la mercancia tradicional.
Néstor López Ortega, quien es residente de venta grande y se dedica a la fabricación de cazuelas, platos y tazas de barro desde hace veintidós años dio a conocer que, este proceso inicia con la extracción del barro del subsuelo, se coloca en un recipiente para ser molido y amasado, después se deja reposar tres días, posteriormente se inicia a realizar la pieza en su molde para elaborar el casquito de la cazuela, se coloca en un lugar templado para que los cambios climáticos no afectan su estructura, se procede a tallar la superficie para que el producto sea horneado durante siete u ocho horas, se saca el material y se le coloca el sombreado para nuevamente hacer el proceso de horneado por ocho horas, se retira del horno el producto para ser lijado y se le coloca esmalte al interior para que repose toda la noche, finalmente se rebabea la pieza para evitar que corte.
Añadió que, en conjunto con sus hijos y nieto, meses antes de la temporada de día de muertos llegan a fabricar cerca de tres mil artículos que son distribuidos en Huauchinango, Zacatlán y Chignahuapan, informo que es un proceso muy cansado y lamentablemente mal pagado, debido a que la población no quiere pagar el trabajo que ellos llevan a cabo por lo que deben manejar un precio bajo para que se venda y generan únicamente una ganancia de veinte pesos por pieza.
Cabe decir que las piezas que vende el señor Néstor pueden ir de veinte a trescientos pesos, invita a la población a continuar utilizandolos no solo porque promueven el trabajo que mucha gente de la región elabora, sino también para conservar las costumbres de nuestros antepasados.