El Mtro. Villarreal advirtió que las organizaciones criminales han evolucionado hacia estructuras más complejas, con presencia en actividades económicas, redes de poder y comunidades, lo que representa uno de los mayores retos para la gobernabilidad del país.
La posible revisión de antecedentes de aspirantes a cargos de elección popular para evitar vínculos con el crimen organizado será insuficiente si no existe voluntad política y mecanismos claros para aplicarla, consideró el analista político Juan Carlos Villarreal.
En entrevista para Primero Lo Primero, el especialista señaló que la reciente reforma en la materia deja en manos de los partidos políticos la entrega de información sobre sus candidatos y, además, plantea revisiones únicamente con fines informativos. “Va a depender mucho de la letra chiquita que en este momento no conocemos”, afirmó.
Villarreal advirtió que el fenómeno del crimen organizado en México ha cambiado radicalmente en las últimas décadas y ya no se limita al narcotráfico o al control de territorios para el trasiego de drogas.
“Ya no es aquel grupo violento que controla un territorio para el paso de la droga. Ahora hablamos de una serie de grupos intercomunicados que se dedican al despojo, a la extorsión, a las desapariciones y al reclutamiento forzado”, señaló.
El académico explicó que estas organizaciones han logrado expandirse hacia otros sectores, estableciendo vínculos con actividades económicas, mercados ilícitos, redes de poder político e incluso grupos de carácter paramilitar, creando un sistema capaz de regenerarse y adaptarse a nuevos escenarios.
De acuerdo con el especialista, esta situación ya se percibe en diversas regiones del país, donde delitos como el cobro de derecho de piso y la imposición de proveedores afectan a pequeños negocios y comunidades enteras.
“Hay un ecosistema que convive a diario con la autoridad, con los empresarios y con la comunidad; todos lo vemos, pero lo hemos tolerado al punto de que comienza a ser un peligro para la estabilidad nacional”, advirtió.
Finalmente, Juan Carlos Villarreal consideró que tanto las autoridades como la sociedad tienen la responsabilidad de frenar la expansión de estos grupos y evitar que su influencia siga creciendo en la vida pública del país.
“Algo tenemos que hacer, tanto autoridades como ciudadanos, para denunciarlo, no aceptarlo y corregirlo antes de que termine consumiendo a todo el sistema político”, concluyó.