El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, se pronunció sobre las manifestaciones realizadas durante la semana pasada por trabajadores activos, jubilados y pensionados en distintas entidades del país, ante las inconformidades relacionadas con las condiciones laborales y la operación del organismo. En este sentido, afirmó que el Instituto reconoce el derecho de sus integrantes a expresar sus demandas y mantiene su disposición al diálogo, aunque pidió que las movilizaciones se desarrollen de manera pacífica y sin bloquear los accesos a hospitales y clínicas, particularmente aquellos destinados a urgencias y ambulancias.
Con respecto a las diferencias laborales, uno de los principales puntos de discusión es el incremento salarial de 6.8%, integrado por 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones, aprobado por el Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Al momento, está prevista para el próximo 14 de octubre una consulta en la que las y los trabajadores podrán pronunciarse sobre dicho aumento, ejercicio que, aseguró el Instituto, será respetado como parte de la decisión democrática de su personal. Y es que, si bien existe disposición para atender las inconformidades, otras exigencias, como el regreso al Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP), requieren modificaciones legales que no corresponden directamente a las atribuciones del IMSS.
A su vez, Robledo destacó que desde 2019 el Seguro Social ha ampliado su capacidad para atender a una población creciente, debido a que los trabajadores asegurados pasaron de 20 a casi 23 millones, mientras que el número de pensionados aumentó de 4.3 a 6.3 millones y el de madres y padres de personas aseguradas, de 4.4 a 5.9 millones. Por ejemplo, actualmente siete de cada diez adultos mayores del país reciben atención en el Instituto, situación que ha llevado a incorporar a 109 mil trabajadores adicionales, entre ellos 28 mil integrantes del personal de enfermería y 39 mil médicos especialistas. Además, destaca Zoe Robledo, que durante los últimos dos años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se han inaugurado siete hospitales, ocho más están próximos a entrar en operación y otros 19 permanecen en construcción, con la meta de sumar más de 10 mil camas hospitalarias para 2030.
Sin embargo, el crecimiento de la infraestructura y del personal no significa que todos los problemas estén resueltos, toda vez que la mayor demanda de servicios y el aumento de las enfermedades crónicas continúan presionando la capacidad operativa del organismo, lo que se refleja en saturación, tiempos de espera y dificultades en el abasto de medicamentos. Pese a que también se han habilitado más de 17 mil turnos de Medicina Familiar en horarios vespertinos y durante los fines de semana, además de ampliar los servicios especializados, el propio Instituto reconoce que enfrenta retos demográficos, epidemiológicos, financieros y operativos que requieren atención constante.
Por lo que el IMSS sostuvo que mejorar los servicios médicos implica mantener la inversión, fortalecer la supervisión y dar seguimiento a las necesidades de trabajadores y derechohabientes, sin perder de vista que las inconformidades laborales forman parte de los asuntos pendientes.