El cardenal Robert Francis Prevost fue elegido como el nuevo Papa de la Iglesia Católica tras la muerte de Francisco, ocurrida el pasado 21 de abril. Al asumir el cargo, adoptó el nombre de León XIV, convirtiéndose en el Papa número 267 en la historia y el primero nacido en Estados Unidos.
Su elección marca un momento histórico y simboliza una continuidad con la visión reformista del Papa Francisco. León XIV tiene 69 años y nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago. Ingresó a la Orden de San Agustín y se formó académicamente en Matemáticas y Derecho Canónico en Roma.
El nuevo Pontífice desarrolló una destacada trayectoria pastoral en América Latina, particularmente en Perú, donde dirigió el seminario de Trujillo durante una década y trabajó en comunidades vulnerables. En 2015 se naturalizó peruano, reflejo de su profundo vínculo con la región.
Con una carrera eclesiástica que abarcó América, Europa y el Vaticano, Prevost fue prior general de los agustinos, administrador apostólico de Chiclayo, y en 2023 fue llamado a Roma para encabezar el Dicasterio para los Obispos y la Pontificia Comisión para América Latina, dos órganos clave de la Santa Sede.
Su elección fue anunciada desde el balcón central de la Basílica de San Pedro con el tradicional “Habemus Papam”, tras confirmarse el consenso entre los 133 cardenales reunidos en cónclave. Tras ello, León XIV ofreció su primera bendición Urbi et Orbi ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.
El nuevo Papa asume el cargo en un momento desafiante para la Iglesia Católica, con temas pendientes como los abusos clericales, el rol de la mujer, el alejamiento de los jóvenes y la necesidad de mantener la cercanía con las comunidades. Su perfil pastoral, su compromiso con las periferias y su enfoque formativo lo colocan como una figura clave para la continuidad del legado de Francisco.