A pocos meses de que arranque la Copa Mundial de la FIFA 2026, la administración estadounidense advirtió que no descarta llevar a cabo redadas migratorias durante el torneo. Un portavoz del gobierno aseguró en rueda de prensa que el Ejecutivo “no descarta nada que haga más seguro al país”.
Dijo además que el gobierno mantendrá tolerancia cero ante “alborotadores que amenacen la seguridad”, y que la organización del Mundial debe probar que “seguridad y hospitalidad pueden ir de la mano”. Sin embargo, dicho anuncio generó alarma entre organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre los riesgos de detenciones arbitrarias o persecución de migrantes durante los partidos.
Para la edición 2026 del Mundial, programada del 11 de junio al 19 de julio, y organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, se espera una gran afluencia internacional. El gobierno estadounidense aclaró que cada solicitud de visa será analizada bajo criterios de “seguridad nacional”, lo que aumenta la incertidumbre para quienes planean viajar.
En ese contexto, activistas reclaman al organismo rector del fútbol mundial garantías concretas para proteger a los asistentes y migrantes, con el fin de que nadie sea detenido simplemente por su estatus migratorio o procedencia.
El posible uso de redadas como instrumento de control ha generado temor entre comunidades migrantes y defensores de derechos humanos, quienes advierten que el Mundial podría convertirse en un escenario de represión más que de celebración internacional.