Día con día al realizar nuestros trayectos, a pie, en bicicleta, motocicleta, transporte público, vehículo privado, entre otros, podemos observar y pasar por los topes o reductores de velocidad, estos son elementos físicos los cuales son instalados en las calles y carreteras, cuyo propósito, o así lo aseguran algunos gobiernos, es reducir la velocidad de los vehículos y poder generar una mejor seguridad vial.
Por lo cual es importante conocer algunas de las desventajas que tienen los topes en la movilidad. Como lo es en la congestión del tráfico, esto debido a que los conductores deben reducir considerablemente su velocidad, lo que ocasiona una disminución de la fluidez del tráfico y aumento en los tiempos de traslado.
Otra de las desventajas es en el desgaste del vehículo y un mayor consumo de combustible, esto debido a que los topes pueden generar un desgaste prematuro en los vehículos, especialmente en los sistemas de suspensión y dirección.
Una investigación realizada por integrantes del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, dio a conocer que los topes generan un gasto energético y emisiones de gases contaminantes en el medio ambiente, además de la emisión de las partículas suspendidas las cuales se alojan en el tracto respiratorio.
Otra de las desventajas es el daño en la salud, por la respiración de contaminantes, así también como alguna lesión como el latigazo cervical u otro tipo de lesiones como dorsalgia, lumbalgia, traumatismo fácil, entre otros, esto debido a los movimientos bruscos y las sacudidas que ocurren al pasarlos.
Cabe destacar, que los topes son también uno de los factores importantes en el riesgo de los accidentes, ya que si los conductores no reducen adecuadamente su velocidad antes de pasar por un tope, existe el riesgo de colisiones traseras de vehículos o también conocidas como choques por alcance, además el contar con topes genera una contaminación auditiva, esto debido a la aceleración y desaceleración constante, puesto que al pasar por los topes puede aumentar la emisión de gases contaminantes y ruido, lo que contribuye a la contaminación acústica y atmosférica.