Durante la sesión solemne en la que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla presentó su Quinto Informe de Gobierno ante el Congreso de Michoacán, el diputado de Movimiento Ciudadano, Antonio Carreño Sosa, planteó una postura de reconocimiento a algunos avances de la administración estatal, aunque también cuestionó resultados en seguridad, salud, finanzas e infraestructura. En su intervención ante el Pleno, el legislador sostuvo que el ejercicio debía entenderse como un mecanismo de contrapeso y rendición de cuentas, por lo que llamó a revisar los resultados del gobierno más allá de los reconocimientos políticos.
En este sentido, Carreño Sosa reconoció que la administración estatal recibió una situación financiera complicada y destacó aspectos como la estabilidad presupuestaria y la regularización de pagos al magisterio y a trabajadores de la Universidad Michoacana, además de cambios legislativos y obras públicas ejecutadas durante el actual gobierno. Sin embargo, sostuvo que estos avances deben analizarse en su justa dimensión, debido a que, desde su perspectiva, el cumplimiento de obligaciones gubernamentales no necesariamente representa por sí mismo un indicador suficiente de desempeño. Cuestionó que persistan problemas relacionados con la percepción de inseguridad y el acceso a servicios de salud.
Y es que el diputado planteó que la evaluación de los resultados debe considerar el impacto cotidiano de las políticas públicas, por lo que cuestionó que la rehabilitación de infraestructura hospitalaria sea suficiente si no está acompañada de personal médico y medicamentos, al tiempo que puso sobre la mesa el monto de la deuda estatal y el alcance de las inversiones públicas. A su vez, dirigió críticas al proceso político interno de Morena rumbo a 2027, luego de que Carlos Torres Piña fuera designado coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Michoacán, y preguntó si, una vez definida esa etapa, los funcionarios concentrarán nuevamente sus esfuerzos en la atención de los asuntos gubernamentales.
Con respecto a la obra pública, uno de los principales cuestionamientos de Carreño estuvo dirigido a los teleféricos de Morelia y Uruapan, cuyos costos comparó con los del Tren Interoceánico, al señalar que, según sus cifras, el costo por kilómetro sería de 266 millones de pesos para Morelia y 380 millones para Uruapan, frente a 42 millones del proyecto ferroviario federal.
Pese a los cuestionamientos, Carreño Sosa planteó que señalar los costos y resultados de las obras no significa oponerse al desarrollo de infraestructura, sino cumplir con la función de contrapeso del Poder Legislativo. Por lo que cerró su intervención con un llamado al Ejecutivo estatal para revisar el rumbo de la administración y atender las demandas ciudadanas, al sostener que “al poder no se le aplaude, se le cuestiona” y que el gasto público debe valorarse no únicamente por el monto ejercido, sino por su capacidad para traducirse en mejores condiciones de vida para la población.