Señalan falta de información oficial sobre el proyecto, advierten posibles afectaciones a la movilidad, al medio ambiente y a sus tierras, y solicitan mesas de diálogo
Berenice León
La incertidumbre en torno al trazo de la autopista Atlacomulco–Polotitlán ha generado preocupación entre ejidatarios del municipio de Aculco, quienes aseguran no contar con información oficial sobre el proyecto, pese a que afirman ya se observan recorridos en campo.
Alejandro Becerril, ejidatario y representante legal de núcleos agrarios, expuso que la obra contempla atravesar el municipio de norte a sur, lo que implicaría dividirlo territorialmente y podría impactar la movilidad interna, así como actividades agrícolas y el entorno natural.
“No tenemos absolutamente nada de información por parte de la empresa, ni de Saascaem,ni de gobierno del Estado o Gobierno Federal, y eso genera preocupación porque como ejidatarios hemos visto a personas que trabajan para Saascaem que han hecho recorridos en la parcelas y en la tierras de uso común”.
De acuerdo con los ejidatarios, una de las principales inquietudes es la posible afectación a mantos acuíferos, manantiales y zonas agrícolas, además del libre tránsito dentro del municipio, ante la falta de certeza sobre la construcción de pasos vehiculares, peatonales o de ganado, así como el respeto a caminos internos.
Señalaron que han promovido juicios de amparo, en los cuales aseguran se ha negado la existencia del proyecto, aún cuando consideran que este “prácticamente se está materializando”.
Añadieron que no se les ha presentado un estudio de impacto ambiental, de factibilidad ni un dictamen por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
“Buscan construir la autopista Atlacomulco -Polotitlan, lo que implica que este proyecto cruce el municipio de Aculco de norte a sur; es decir de extremos a extremo dividiéndolo en dos, eso implicaría que el tránsito interno y la movilidad de los aculquenses se vea afectada,y existe el riesgo de que nuestro manantiales como el ” Agua Azul ” se vean dañados, además de la contaminación, la inseguridad y daño que se generará al medio ambiente”, puntualizó Becerril.
En este contexto, cuestionaron que la obra avance sin un documento oficial que acredite su viabilidad ambiental y social, ni garantías de que no habrá afectaciones a los ecosistemas.Pese a ello, indicaron que no se oponen al proyecto, siempre que se garantice la protección de la movilidad, el medio ambiente y los ecosistemas, además de condiciones justas en caso de afectación a sus tierras.
“Si se llegase a emitir la declaratoria de utilidad publica para la construcción de la autopista de forma respetuosa a la presidenta de la república Claudia Sheimbaun,y a la Gobernadora del Estado Delfina Gómez Álvarez como aculquenses solicitamos cumplimiento de nuestras peticiones”.
El pliego petitorio incluye la construcción de una incorporación vehicular en ambas direcciones dentro del municipio; el tránsito gratuito para los aculquenses; la edificación de pasos vehiculares, peatonales y de ganado suficientes; el respeto a canales de riego, infraestructura de agua potable y energía eléctrica; así como la construcción de caminos que eviten el aislamiento de comunidades.
También solicitan que se garantice el acceso libre y gratuito a la autopista para los habitantes de la zona, al considerar que su implementación modificaría de manera significativa la movilidad local.
Además, exigen que se pague conforme a la ley a las personas afectadas por la eventual expropiación de sus parcelas.
Los ejidatarios informaron que, tras diversos intentos, la empresa encargada de la obra se comprometió de manera tentativa a sostener una mesa de diálogo con representantes ejidales, SAASCAEM, y Ejecutivo Estatal, en la que presentarán formalmente sus inquietudes y solicitudes.
Finalmente, hicieron un llamado a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez para que se concreten estos espacios de diálogo y se transparente el proyecto.
De acuerdo con la información publicada por BANOBRAS; el proyecto de la autopista Atlacomulco–Polotitlán consiste en el diseño, construcción, operación, conservación, mantenimiento y explotación de una vía tipo A-4 de 82.8 kilómetros, con cuatro carriles (dos por sentido), acotamientos exteriores de 3 metros, interiores de 1 metro y barrera central. Incluye cuatro entronques a desnivel, un paso ferroviario, 11 puentes y tres viaductos; iniciará en la carretera federal Toluca–Polotitlán, a la altura de San Francisco, y concluirá en el entronque con la autopista México–Querétaro, atravesando municipios como Atlacomulco, Acambay, Aculco e Ixtlahuaca.
La obra se desarrolla bajo un esquema de Asociación Público-Privada (APP), mediante una concesión estatal otorgada tras una licitación pública internacional, con financiamiento 100 por ciento privado y una inversión estimada en 19 mil millones de pesos .La principal fuente de pago serán las cuotas de peaje.
La concesión fue adjudicada a Controladora de Operaciones de Infraestructura, de ICA Infraestructura, filial de Empresas Ingenieros Civiles Asociados, que operará la vialidad durante 53 años, plazo ampliado mediante un convenio modificatorio firmado el 24 de mayo de 2023.
Al tratarse de un trazo completamente nuevo, el proyecto implica la intervención directa en terrenos ejidales y propiedad privada, con un periodo estimado de construcción de aproximadamente cuatro años una vez iniciados los trabajos, y se plantea como una alternativa de conexión regional para mejorar la movilidad en la zona norte del Estado de México.