Habitantes piden a las autoridades rescatar la zona turística o permitir que la comunidad se haga cargo.
Berenice León
Cabañas vandalizadas, un puente colgante con maderas deterioradas y una tirolesa fuera de servicio forman parte de las condiciones que enfrenta la zona turística de El Mogote, donde habitantes solicitan la intervención de las autoridades para recuperar este espacio y reactivar la llegada de visitantes.
Gabriel Segundo, delegado de El Mogote, señaló que han realizado diversas solicitudes al ayuntamiento para atender el deterioro de las instalaciones, sin obtener una respuesta que permita concretar su rehabilitación. Ante ello, pidió al Gobierno del Estado de México, a través de la Secretaría de Turismo, visitar el lugar y establecer un plan de rescate.
De acuerdo con el representante comunitario, el deterioro de las cabañas pasó de entre 20 y 30 por ciento, años atrás, a cerca de 70 por ciento en la actualidad. A esta situación se suman los daños en las maderas del puente colgante, que consideró próximas a podrirse, así como afectaciones en algunos cables de la tirolesa, que permanece fuera de servicio.
“Esta área en algún tiempo fue auge de turismo; sin embargo, ahorita, con el paso del tiempo y el abandono, se tiene vandalizado”.
“Las cabañas están deterioradas, es un recurso que se está echando a perder. La parte del puente colgante, sus maderas están ya casi podridas y lo que es el área de la tirolesa, ya también están lesionados los cables. Pedimos que las autoridades revisen y se pueda echar a andar esto; de lo contrario, que nos proporcionen a la comunidad el área para poder saber si la podríamos rescatar”, expuso.
El delegado indicó que, aunque la afluencia ha disminuido, el sitio todavía recibe visitantes atraídos por su entorno natural, por lo que la rehabilitación permitiría recuperar el atractivo de la zona, particularmente de las cabañas, que podrían funcionar como espacios de hospedaje para quienes deseen permanecer una o dos noches en el lugar.
Además de solicitar la reparación de las instalaciones, los habitantes buscan que se defina quién asumiría la administración y el mantenimiento del espacio, así como los recursos necesarios para mantenerlo en funcionamiento.
En ese sentido, Flores planteó que, si las autoridades no contemplan un proyecto para reactivar la zona turística, se explore la posibilidad de que la propia comunidad pueda hacerse cargo de ella.
La zona turística pertenece al ejido de San Nicolás Tultenango, al que corresponden las comunidades de San Nicolás Tultenango, El Mogote y La Lomita. Por ello, una eventual participación comunitaria requeriría definir las condiciones para asumir la responsabilidad del espacio y llevar a cabo su recuperación.
El delegado hizo un llamado a la Secretaría de Turismo estatal para que conozca directamente las condiciones de las instalaciones y valore alternativas para su rehabilitación.
“Que volteen a ver esta área porque la verdad es muy agradable. No solo vienen personas de aquí, también muchas personas de fuera, y les agrada el lugar, pero se decepcionan al ver las condiciones de la infraestructura”, señaló.
La petición de los habitantes es que se concrete una alternativa para detener el deterioro y recuperar la actividad turística de El Mogote, mediante un plan de intervención de las autoridades o un esquema que permita a la comunidad participar directamente en el rescate del lugar.
El proyecto turístico de El Mogote comenzó a desarrollarse en 2014, durante la administración municipal de Rogelio Fernando Garnica Saldívar, con una inversión inicial de dos millones de pesos, aportados a partes iguales por los gobiernos federal y estatal. La primera etapa contempló la construcción de cinco cabañas, una tirolesa, un puente colgante y un área para rápel.
En 2015 se realizó una segunda etapa, cuyo contrato para las instalaciones turísticas ascendió a un millón 999 mil 168 pesos e incluyó obras complementarias, como andadores, acceso empedrado, delimitación de las cabañas, área administrativa y sanitarios. Ambos contratos suman cerca de cuatro millones de pesos destinados al proyecto, que llegó a registrar una importante afluencia de visitantes.
Con el paso de los años, el sitio perdió atractivo turístico en medio del deterioro de sus instalaciones. A las afectaciones por vandalismo se suman la falta de mantenimiento, las condiciones de seguridad y la ausencia de promoción constante, factores que deberán considerarse para una eventual recuperación del espacio.