El encuentro gastronómico se realiza del 13 al 15 de marzo y reúne a familias que preservan la elaboración tradicional de este platillo del Valle de Toluca
Alberto Dzib
La décima edición de la Feria del Huarache fue inaugurada en el barrio La Teresona de Toluca, encuentro gastronómico que se desarrolla del 13 al 15 de marzo y que reúne a productoras y productores de este platillo tradicional que se prepara a base de maíz, frijol, queso, nopales y salsa, actividad que tiene lugar en Paseo Matlatzincas esquina Juan Camaño desde las 9:00 horas.
El evento congrega a familias del barrio dedicadas a la elaboración de huaraches mediante el procesamiento directo del maíz, práctica que se ha transmitido por generaciones y que representa una fuente de ingreso para más de 100 familias de Toluca, además de formar parte de la gastronomía popular con más de un siglo de historia en la ciudad.
Durante la inauguración, el presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno Bastida, señaló que el huarache constituye una tradición culinaria vinculada con la identidad del barrio La Teresona y con la historia alimentaria del Valle de Toluca, actividad que ha permitido a mujeres del barrio sostener la producción y comercialización de este alimento en distintos espacios del país.
“En aquel tiempo no había feria del huarache y salían a las calles a vender su producto, a ofrecerlo, a pregonar, gritando fuerte con ánimo: huaraches, hoy son dignas herederas de la tradición, del trabajo y del esfuerzo de este barrio que ha mantenido viva esta forma de preparar alimentos”.
“Es un producto que ya se conoce en muchas partes del país y hay que decir con orgullo que son huaraches de Toluca, así se llaman, han estado en distintos eventos y ferias en otros estados, y representan a la ciudad y a su gente donde se presentan”.
La Feria del Huarache de La Teresona contempla la instalación de puestos donde las familias ofrecen este alimento preparado con ingredientes tradicionales, actividad que permite a visitantes de distintos puntos de Toluca acudir al barrio para consumir el platillo y recorrer los espacios donde se elaboran y venden.
Además de la actividad gastronómica, el encuentro genera movimiento económico en la zona durante el fin de semana y mantiene una práctica culinaria asociada con la preparación artesanal del maíz y la venta directa de alimentos elaborados por habitantes del barrio.