Durante las vacaciones de verano, muchas familias no piensan en descansar, sino en cómo generar ingresos extras.
Por: Berenice León
En varias colonias y comunidades de Atlacomulco, madres de familia, estudiantes y trabajadores informales aprovechan la temporada para instalar negocios temporales, ofrecer servicios o incorporarse a alguna actividad económica en ferias locales.
“Cuando no hay clases, mi trabajo como ayudante en escuela se pausa, así que aprovecho para vender elotes afuera de la iglesia o en la feria del pueblo”, comenta doña Rosita, vecina de la colonia Bongoni.
Entre los negocios que más se observan en esta época están los puestos de snacks, paletas, raspados, inflables, servicios de animación infantil y venta de artículos escolares adelantados. Muchos jóvenes también se integran como meseros, repartidores, ayudantes de albañil o trabajadores de temporada en balnearios y eventos masivos.
“Yo estudio en Toluca, pero regreso cada verano a ayudarle a mi papá en la carpintería. Si sale un dinerito extra, me ayuda para los pasajes del próximo semestre”, explica Luis originario de San Lorenzo Tlacotepec.
Las plazas públicas, tianguis y ferias patronales de temporada también son espacios donde se activa este microempleo. Sin embargo, la falta de permisos, el acoso por parte de autoridades o la competencia desleal complican que estos trabajos temporales se consoliden o escalen.
A decir de algunos vendedores informales; las vacaciones no son descanso, son trabajo a presión.
“Uno se mueve más porque los hijos están en casa y comen más, hay que gastar en útiles y el dinero no alcanza”.
Según datos del INEGI, en el Estado de México más del 56% del empleo es informal, y en regiones rurales puede superar el 70%. En épocas vacacionales, el gasto familiar promedio aumenta un 20%, de acuerdo con estimaciones de PROFECO.
Para muchas familias, estas actividades representan un respiro económico, aunque precario y sin seguridad social. Lo que para algunos es la “temporada alta”, para otros es la única oportunidad de ingresar algo de dinero extra antes del regreso a clases.