Especialistas de la UNAM destacaron que en México se vive una transformación en la forma de entender y distribuir el trabajo de cuidados, una labor que históricamente ha recaído casi exclusivamente en las mujeres y que hoy comienza a compartirse entre más integrantes de la familia.
La investigadora María Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que estos cambios responden al envejecimiento de la población y a una mayor conciencia sobre las necesidades de las infancias, personas con discapacidad y adultos mayores, lo que obliga a replantear las políticas públicas y la distribución de derechos.
Durante la reunión Ética del cuidado para una sociedad más inclusiva, se subrayó que el cuidado debe verse como un derecho y una responsabilidad compartida, no solo como una tarea privada. En este sentido, se destacó la importancia de documentos como “La Ciudad del Cuidado” de la CEPAL, que promueven una visión más equitativa e incluyente.
Por su parte, la profesora Dulce Elena Castillo Villegas, de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, explicó que a través de programas comunitarios en zonas como Xochimilco, se apoya a personas adultas mayores mediante visitas domiciliarias, monitoreo de su salud y creación de redes de acompañamiento.
Finalmente, el Instituto Nacional de Geriatría informó que el país avanza en la construcción del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados, una estrategia que involucra a 47 programas y 27 instituciones federales, con una inversión equivalente al 1.2% del PIB, para reconocer, redistribuir y fortalecer el trabajo de cuidados, promoviendo un envejecimiento saludable y una sociedad sin discriminación.