Un 21 de agosto, pero de 1923, nació uno de los clubes más emblemáticos y queridos del fútbol mexicano: el Club Necaxa.
Esta institución deportiva surgió de la fusión entre los equipos “Tranvías” y “Luz y Fuerza”, bajo la visión del ingeniero W. H. Frasser, quien creía firmemente que el deporte incrementaba el bienestar y rendimiento de los trabajadores de su compañía.

El nombre del equipo proviene de la famosa presa de Necaxa en Puebla, y el uniforme rojo y blanco fue adoptado por la nacionalidad inglesa de Frasser. Al ser patrocinado por una compañía eléctrica, sus jugadores también eran conocidos como “Los Electricistas”, ya que durante el día trabajaban y por las tardes defendían la camiseta rojiblanca.
Los primeros logros no tardaron. Entre 1925 y 1926 ganaron dos Copas México y en 1927 se convirtieron en el primer equipo mexicano en enfrentar a un club internacional, el Colo-Colo de Chile. La calidad de juego de Necaxa se consolidó con la llegada del legendario Ernesto Pauler, quien posteriormente sería director técnico del equipo y una figura clave en su época dorada.
En la temporada 1932-33, Necaxa se coronó campeón de liga, goleando 9-0 al Atlante, en una de las finales más recordadas. Esta generación dorada, que practicaba un fútbol técnico, solidario y eficaz, fue conocida como “Los Once Hermanos”, integrada por figuras como Luis “Pichojos” Pérez, Julio Lores, Hilario “Moco” López y Horacio Casarín.

Durante los años treinta, Necaxa fue protagonista absoluto del balompié nacional, ganando múltiples títulos de liga y copa, así como siendo la base de la selección mexicana que disputó los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Su dominio fue tal, que Francisco Martínez de la Vega les otorgó el título de “El Campeonísimo”.
El 27 de marzo de 1939, un lamentable episodio quedó marcado en la historia del fútbol mexicano: tras un polémico partido entre Necaxa y Asturias, el público incendió las gradas del Parque Asturias en protesta por la violencia y decisiones arbitrales que terminaron con la lesión de Horacio Casarín. Ese día cambió la percepción del fútbol como espectáculo en México.
Hoy, a 102 años de su fundación, el Club Necaxa sigue siendo sinónimo de identidad, orgullo y tradición. Desde sus inicios con trabajadores eléctricos hasta convertirse en semillero de leyendas, los Rayos han iluminado el camino del fútbol mexicano.
