#OpiniónYAnálisis por #Vanessa Valle
Mucho cuidado con los futuros gobernantes que elegiremos para nuestro municipio, para nuestro estado y para nuestro país, ya que las factura de hacerlo con los ojos vendados puede resultarnos muy caro a largo plazo o incluso a corto plazo. No solo se trata de buenas voluntades, no solo se trata de desear que nuestra comunidad este bien, de lo que se trata es de que las o los gobernantes que estén representando a toda la ciudadanía pueda y tenga las habilidades estratégicas de llevar al país a nuestro estado o a nuestro municipio en muchos mejores condiciones del que se tenía antes de que la o él personaje en cuestión asumiera el cargo, ya que cuando estos se encuentran en campaña política son los seres más amables, carismáticos, contestatarios, hasta se venden como los grandes magos, que de ser elegidos, con una varita mágica van a transformar la realidad.
Como ciudadanos es momento de quitarnos la venda de los ojos y no solo pensar en el personaje que se esconde bajo un color de un partido, más bien hay que mirar quiénes son las personas que se están postulando, estudiarlas, conocer su trayectoria como políticos, pero también como ciudadanos y eso la verdad es que no lo hacemos, porque nos vendan los ojos con suvenires de baja calidad, con discursos vacíos, trillados y con escándalos planeados.
La verdad de esas malas decisiones y la factura de la que hablamos esta ahora viéndose en Guerrero un estado que ha sido víctima de esas estafas políticas, de esas malas elecciones, de ese olvido y que el Huracán vino a poner en evidencia. Hoy fue Ottis en Guerrero, pero también lo fue en su momento el Covid. Históricamente los desastres han demostrado durante mucho tiempo que los desastres no nivelan las desigualdades, sino que las profundizan y empeoran.
Ya no podemos seguir con los ojos vendados, es momento de abrirlos y de en verdad darnos cuenta de que cada día es más difícil pagar las cuentas, es más difícil conseguir trabajo, es más difícil tener una casa, pagar la gasolina, mantener funcionando nuestro negocio, tener seguridad en nuestras calles, para nosotros y nuestra familia. Que nuestros hijos estudien, que haya mejores condiciones en caso de enfermar.
No. La seguridad, la justicia, el bienestar de nuestra familia no es negociable, así que elijamos bien y seamos más exigentes dejemos de ser ciudadanos que vamos por el mundo con los ojos vendados, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.