- Comerciantes que conocían a las víctimas exigen justicia y dicen que el lugar ya no es el mismo.
Dos días después del ataque en la Central de Abastos en el que murieron 9 personas, comerciantes de la Nave K, donde ocurrieron los hechos, exigen que se haga justicia y se aplique la ley para quienes cometieron el crimen.
En el lugar, donde aún hay charcos del agua con la que se apagó el incendio, lechugas y manojos de cilantro quemados, empiezan a aparecer veladoras y canastas donde se dejan algunas monedas para apoyar con los funerales.
La mayoría de los vendedores del lugar conocía a las víctimas, lamentan la forma en que se les privó de la vida y llaman a las autoridades a que no haya impunidad.
Luz, una de las comerciantes afirma: “Es algo muy doloroso para todos, somos compañeros de trabajo, convivimos aquí, es más, es como nuestra casa”.
Para Carmen quien también es locataria, el sentimiento abruma: “No es justo lo que nos hicieron, a nuestras compañeras, las quemaron vivas y pues queremos justicia para ellas”.
Para la mayoria de quienes venden en este espacio, hay una doble preocupación; temen por su seguridad y perciben que está semana, ha llegado menos gente a comprar.
Contrario a lo que se puede observar a diario en la Central de Abastos de Toluca, este miércoles se obervaron pocos elementos de seguridad privada y ya ninguno de seguridad pública.