El relleno sanitario San Nicolás cuenta ya con más de 28 años de operación, 2 años más de su ciclo de vida previsto, el cual en pocos años paso de ser uno de los mejores y ejemplo nacional a convertirse en un tiradero a cielo abierto sin compactación, separación, ni tratado correcto de la basura y con esto llegaron afectaciones y contaminación al aire, agua y tierra de la región de acuerdo a lo que han manifestado grupos ambientalistas.
Se ha cuestionado muchísimo por incumplimiento a empresas que fueron contratadas por el gobierno y que no se hicieron cargo del manejo de desechos adecuadamente.
También se cuenta con testimonios como el de la bióloga María Esther Figueroa Díaz en entrevista con REFORMA, quién explica que la recolección de basura sigue funcionando, pero al llegar al relleno sanitario ninguna norma se aplica y lo que causa son problemas de salud, cuyos síntomas no aparecen de un día para otro, pero a causa de los biogases y lixiviados pueden dañar seriamente tu organismo.
La empresa dedicada al tratamiento y procesamiento de residuos sólidos PIMSA, incumplió con la promesa de mejorar su tratamiento con la basura tras ganar un contrato millonario el 8 de marzo de 2019, el cual al paso de 18 meses fue anulado por el Ayuntamiento por falta de certeza jurídica de la empresa.
Después de esta problemática y de la fuga de lixiviados y contaminación producida este año, el Ayuntamiento tuvo que invertir de emergencia 300 millones de pesos en septiembre pasado para crear la etapa 6A en la cual estiman que la basura podrá durar 6 años más.
Para finalizar el secretario de Sustentabilidad, Medio Ambiente Y Agua Estatal, Julio Medina Delgado, crítico la disminución en la eficiencia en la recolección de basura así como la contención de problemas por gases como el metano.
Al final las 1200 toneladas de basura que ingresan a diario al sitio, no puede garantizarse que sean tratadas adecuadamente, ni se da certeza sobre la fiabilidad del sitio para no ocasionar un desastre ambiental.