Pachuca de Soto, Hidalgo.- La Casa Hidalgo, usada durante varios periodos de gobierno estatal como vivienda del gobernador en turno y su familia, será derribada y en su lugar se construirán oficinas de servicio público.
El gobernador Julio Menchaca Salazar confirmó el proyecto, por lo que el domicilio, ubicado en la calle 16 de enero de 1869, en Pachuca, no será habilitado como albergue para mujeres víctimas de violencia, como fue propuesto originalmente.
La decisión se tomó tras la realización de estudios técnicos realizados por la Secretaría estatal de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (Sipdus).
En el estudio se recomienda que la Casa Hidalgo sea derrumbada y se construya en el predio oficinas para atención a la población.
“Definitivamente como casa (albergue) no funciona. Es más caro adaptarla a cualquier situación, ya nos pasó con la Casa de la Cultura de la Huasteca, pero ya lo hicimos quedó ya quedó muy bien”, refirió el gobernador.
Anticipó que en el sitio se instalar el instituto para los adultos mayores, la dirección de atención a las mujeres y la de las personas con discapacidad.
Menchaca Salazar dijo que se actualmente se está pagando mucho dinero en rentas con oficinas que están dispersas, por lo que se considera adecuado la construcción y operación de oficinas gubernamentales, señalando que serían para apoyo a sectores vulnerables.
“Adaptar una casa-oficina sale muy caro y no se ocupa todo el espacio. Entonces, teniendo área de estacionamiento y área verde… se está por presentar varias propuestas de pequeños edificios, de tres módulos, es lo que me han estado comentando”, indicó.
El gobernador agregó que por dentro, el edificio está desmantelado, “hasta la alberca se llevaron… creo que había unos refrigeradores y una cocina”.
Agregó que el mantenimiento de Casa Hidalgo ascendía a 750 mil pesos mensuales, que resultaba alto para el erario público.
“Yo creo que antes del informe va a entrar una máquina y va a ser también una cuestión debe ser una cuestión simbólica”, señaló Menchaca Salazar, al tiempo de señalar que él y su familia siguen viviendo en su propia casa; “ahí sé dónde está mi toalla”, remató.
Por Daniel Martínez Martínez