Tulancingo de Bravo, Hidalgo.- Integrantes del Colectivo Feminista Mujeres del Tule, llevan a cabo marcha y manifestación para visibilizar los casos de feminicidio y desapariciones de mujeres, con objetivo de que sean atendidos de forma adecuada por autoridades.
Morrigan, dirigente del colectivo, puso como ejemplo de la falta de atención, los tiempos que deben esperar las víctimas de algún delito ante Ministerio Público, lo que significa falta de atención y sensibilidad.
“Hemos acudido a apoyar a nuestras hermanas cuando requieren apoyo jurídico y acompañamiento, y ahí nos topamos con una revictimización a la víctima por muchos factores, desde la falta de atención y sensibilidad por parte de las autoridades, hasta el mismo tiempo que deben esperar para levantar una denuncia”.
Dijo que ha sido muy complicado trabajar en conjunto con las autoridades, por lo que consideró más útil las redes de apoyo conformadas entre las mismas mujeres.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante la marcha y manifestación llevada a cabo a partir de los hechos que derivaron en el hallazgo del cuerpo sin vida de Debanhi Escobar, el pasado fin de semana en el estado de Nuevo León, el pasado fin de semana.
Morrigan dijo que el caso de la joven de 18 años de edad localizada en la cisterna de un motel tras doce días de desaparición es emblemático de la atención más adecuada por parte de las autoridades para atender, pero sobre todo para prevenir estos casos, así como la violencia de género y la adecuada atención a las denuncias que se presentan ante las autoridades.
La manifestación se llevó a cabo sin incidencias mayores, recorriendo el contingente calles del primer cuadro de la ciudad de Tulancingo, finalizando en el parque jardín La Floresta, donde se realizó un homenaje a las mujeres que han perdido la vida en forma violenta.
La dirigente social dijo que seguirán adelante tanto para el apoyo de las mujeres que así lo requieran, como para exigir el trabajo adecuado por parte de las autoridades en el tema del derecho a las mujeres a una vida libre de violencia.
Por Daniel Martínez Martínez