Rocio Aguirre
El conflicto fronterizo resurge pese a la mediación internacional y un pacto reciente.
Tailandia y Camboya atraviesan su peor escalada fronteriza en más de una década, motivada por una disputa territorial de larga data que incluye zonas cercanas al templo de Preah Vihear y otras áreas limítrofes no delimitadas con precisión. Aunque la Corte Internacional de Justicia falló en 1962 y reafirmó en 2013 que el templo pertenece a Camboya, persisten desacuerdos sobre el control de los territorios circundantes. A lo largo de los años, estos desacuerdos han provocado tensiones militares recurrentes, pero en mayo de 2025 derivaron en una serie de enfrentamientos armados que dejaron decenas de muertos y más de 200 mil personas desplazadas.
Tras días de combate, el 28 de julio ambas naciones firmaron un acuerdo de cese al fuego mediado por Malasia, con respaldo de China y Estados Unidos. El pacto incluyó la suspensión inmediata de hostilidades, el compromiso de retirar tropas de zonas críticas y el establecimiento futuro de un mecanismo conjunto de monitoreo. Aunque la tregua fue recibida como un paso hacia la desescalada, las partes aún no han definido los límites precisos ni han acordado una vía común para resolver la disputa territorial: mientras Camboya apuesta por la vía judicial internacional, Tailandia insiste en una solución bilateral mediante comisiones fronterizas.
Sin embargo, apenas horas después de entrar en vigor la tregua, el Ejército Real Tailandés acusó a Camboya de violarla en al menos dos ocasiones entre el 29 y el 30 de julio, al presuntamente abrir fuego en distintos puntos de la frontera. Según Bangkok, los ataques incluyeron el uso de morteros y armas ligeras, lo cual constituye una transgresión grave al acuerdo firmado. Camboya ha rechazado las acusaciones, señalando que no ha cruzado la línea de contacto y reiterando su voluntad de respetar los compromisos asumidos, al tiempo que pide una verificación independiente.
Para evitar una nueva escalada, ambos gobiernos prevén reunirse el próximo 4 de agosto en un encuentro entre comandantes fronterizos. La finalidad es establecer un protocolo claro para supervisar el cumplimiento del alto al fuego y reducir el riesgo de malentendidos o provocaciones. Por su parte, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha pedido contención y diálogo, mientras crece la presión internacional para que el conflicto se resuelva por medios diplomáticos y no ponga en riesgo la estabilidad de la región.