En el municipio de Taretan, las labores en el campo han desplazado el oficio de artesano, pues hasta hace algunas décadas, gran parte del pueblo realizaba huaraches, sombreros y otras manualidades, expuso el presidente municipal, Francisco Venero García.
Sin embargo, con el paso del tiempo, las tierras comenzaron a llenarse de grandes cultivos; cañas, guayabas, zarzamoras, arándanos y otros frutos que son exportados a otros estados e incluso a países como Estados Unidos y Canadá.
En el caso de la guayaba, esta fruta fue traída de Calvillo, Aguascalientes y poco fue adaptándose a las tierras michoacanas, sin embargo, por los derechos que tiene Calvillo sobre el producto, el precio de venta es regulado desde Aguascalientes.
“Nuestros precios los regula hasta la fecha Calvillo, porque ellos son los dueños de la marca, incluso hubo temporadas donde se tiró mejor la guayaba, porque no era redituable. Salía más caro cortarla que llevarla hasta Calvillo, mandarla por los precios que había y mejor se tiraba”.
De acuerdo a Venero García, se espera que pronto se tenga la marca registrada para que sean los mismos campesinos, a través de la junta local los que moderen el precio de este producto.
“Son muy variable los precios, como por ejemplo puede amanecer a 15, 20 pesos el kilo, por ejemplo ahorita anda 150 pesos la caja, de repente baja hasta 60, 70, o de repente sube hasta 300, 400 pesos la caja. Es muy variable, todo depende de la demanda”, señaló el edil.