La experiencia de El Salvador convenció al diputado michoacano Carlos Bautista Tafolla de que algunas de las estrategias de seguridad de Nayib Bukele pueden ser útiles para México, aunque —dijo— no se trata de trasladar el modelo completo, sino de seleccionar medidas y adaptarlas a la realidad del país.
El legislador, conocido como el “Diputado del Sombrero”, estuvo a principios de septiembre en El Salvador, donde recorrió el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y conoció el “Plan Cero Ocio”, programa mediante el cual los internos realizan actividades productivas y comunitarias.
Después de la visita, cuestionado por ello, este martes, Bautista Tafolla reconoció que su postura le ha valido críticas, pero insistió en que el tamaño de El Salvador no debería ser argumento para desechar lo que considera experiencias exitosas. “No es un tema de comparar un país con otro país, sino de atender nada más las cosas que nos sirvan y tropicalizarlas”, explicó.
Entre las medidas que sí considera aplicables está la ofensiva contra las pandillas. El diputado defendió el estado de excepción implementado por Bukele y sostuvo que México necesita detener de manera contundente a quienes integran organizaciones criminales, aunque acompañando esa estrategia con educación, desarrollo y otras políticas públicas.
“Si no tenemos seguridad, no tenemos absolutamente nada”, afirmó. Para el legislador, la violencia no sólo afecta a las familias, sino también a la inversión y a la economía, pues —argumentó— en un entorno inseguro los empresarios dejan de invertir y el gobierno termina recurriendo a mayor endeudamiento.
En ese mismo sentido, cuestionó el crecimiento de la deuda de México, al señalar que pasó de 10.1 billones de pesos a prácticamente el doble en ocho años. Su crítica, aclaró, no está dirigida exclusivamente contra Morena, sino a lo que considera una falta de resultados proporcionales al aumento de los recursos.
En ese sentido, compartió que su siguiente paso es llevar un intercambio al ámbito municipal, pues dijo, busca concretar un hermanamiento entre Uruapan y San Salvador para compartir experiencias en seguridad y, eventualmente, utilizar lo aprendido para impulsar una discusión que trascienda Michoacán y llegue al ámbito federal.