Pachuca de Soto, Hidalgo.- El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, reconoció que la lucha contra el robo, trasiego y comercialización de hidrocarburo robado.
“El trabajo no es fácil ni es a corto plazo, pero no hay tregua del gobierno federal ni estatal para inhibir el robo de hidrocarburo y actos delictivos en el estado”, señaló, respecto al informe federal del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Dicho informe ubica al estado de Hidalgo como el primer lugar a nivel nacional en robo de hidrocarburo.
Explicó que en conjunto con áreas de seguridad a nivel municipal, estatal y federal se llevan a cabo reuniones semanales para establecer planes de acción y generar esfuerzos por revertir las consecuencias y el entramado de complicidades de un negocio multimillonario como lo es el robo de combustible.
“Todos los ductos pasan por 20 de municipios, hay una buena coordinación y se ha estado acompañando al comandante de la 18 Zona Militar y al comisionado de la Guardia Nacional, no es tan fácil, pero estamos en ese combate, no hay tregua del gobierno federal ni estatal, y el índice está disminuyendo”.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública en Hidalgo, en materia de inteligencia y operatividad se han realizado 165 cateos en coordinación con la Procuraduría General de Justicia Hidalgo, la Fiscalía General de la República, la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional.
En dichos trabajos se han recuperado hasta la fecha dos millones 555 mil 270 litros de hidrocarburo robado, además que se han desmantelado bodegas de almacenamiento con hidrocarburo y centros de distribución de droga.
“Desde el principio de la administración hay un gran compromiso de todas las instituciones de Seguridad federales y estatales, hay la infraestructura para hacerlo y el personal para ir avanzando y también se verán los recursos”.
“Es un problema que enfrenta el país y nosotros también vivimos las consecuencias, pero toda la fuerza del estado para inhibir la delincuencia y la inseguridad”, agregó Menchaca Salazar.
Por Daniel Martínez Martínez