Las costas de Michoacán ya comenzaron a vivir uno de los espectáculos naturales más llamativos del año: la temporada de arribazón de tortugas marinas, que cada año convierte distintas playas del estado en escenario de la llegada masiva de miles de ejemplares para desovar.
Ramón Orozco, titular de la Comisión de Pesca del Estado de Michoacán (Compesca), señaló que la temporada ya está en marcha y puso como ejemplo lo ocurrido la semana pasada en Ixtapilla, donde se registró la primera arribazón de tortuga golfina. En apenas dos o tres días, explicó, pueden llegar entre 30 mil y 40 mil tortugas, mientras que entre una arribazón y otra transcurren alrededor de 24 días.
El fenómeno no se limita a una sola playa. La costa michoacana se extiende por alrededor de 213 kilómetros, entre los municipios de Lázaro Cárdenas, Aquila y Coahuayana, donde existen distintos puntos de anidación. Entre los sitios que destacan se encuentran Ixtapilla, Maruata, Colola y Mexiquillo, cada uno con temporadas y especies que hacen de la costa un corredor natural para estos animales.
En Michoacán llegan tres de las siete especies de tortuga marina que existen en el mundo: la laúd, considerada la gigante; la golfina, de tamaño mediano; y la tortuga negra o prieta michoacana, conocida también como caguama. Para la golfina, Orozco explicó que se esperan entre seis y 10 arribazones durante la temporada, mientras que la actividad de la tortuga negra toma mayor fuerza entre septiembre y noviembre en playas como Maruata y Colola.
El movimiento de las tortugas suele alcanzar su mayor intensidad entre agosto y noviembre, cuando las playas comienzan a llenarse de huellas y nidos. Para proteger este proceso, actualmente operan 27 campamentos tortugueros con permisos federales: 14 en Aquila, 11 en Lázaro Cárdenas y dos en Coahuayana, donde se realizan labores de vigilancia y protección durante las noches.
La temporada llega además después de un ciclo que dejó millones de nuevos ejemplares. De acuerdo con Compesca, durante el periodo anterior nacieron 6.7 millones de tortugas en suelo michoacano, cinco millones en zonas de anidación y 1.7 millones dentro de los campamentos tortugueros. Con la llegada de las primeras arribazones, las playas del estado vuelven a prepararse para recibir, noche tras noche, a miles de tortugas que regresan del mar para continuar con su ciclo de vida.