Valle de Tulancingo, Hidalgo.- Administraciones municipales de la región (Cuautepec, Sanitiago Tulantepec y Tulancingo), consideran aún la posibilidad de llevar a cabo sus respectivas ferias, tanto las tradicionales como las comerciales.
Lo anterior dependerá de que finalmente la emergencia sanitaria nacional, producto de la pandemia mundial por coronavirus, sea levantada a finales del mes de mayo, como lo han considerado las autoridades sanitarias a nivel federal.
Sin embargo, en el caso de Singuilican, los festejos religiosos que dan cabida a la celebración de la feria local, definitivamente será cancelados, señalo el alcalde Mario Hugo Olvera Morales, pues el “día grande” se conmemora precisamente el 31 de mayo, justo un día después de que podría ser levantada la emergencia sanitaria nacional.
En el caso de Cuautepec, la alcaldesa Haydé García Acosta señaló que estará a la espera de lo que señalen las autoridades sanitarias, considerando que sí la fecha de levantamiento de las medidas sobre todo para evitar eventuales contagios de coronavirus es a finales de mayo, sí podría tener tiempo de llevar a cabo los festejos considerados para el mes de junio próximo.
Mientras que la presidenta municipal de Santiago Tulantepec, Paola Domínguez Olmedo, también considera que en caso de levantarse las medidas sanitarias extraordinarias por la presencia de coronavirus a finales de mayo, sí podría llevar a cabo sus propios festejos, programados para el mes de julio de este año.
En el caso de Tulancingo, el alcalde Fernando Pérez Rodríguez dijo que será cuidadoso para tomar la decisión respectiva, pues aunque en este caso la feria comercial y la tradicional y religiosa se llevarán a cabo hasta inicios del mes de agosto, pueden existir complicaciones financieras en general.
Las alcaldesas y los alcaldes reconocieron como complicada la situación de eventualmente cancelar sus respectivos festejos, no sólo por las cuestiones de celebración, sino por la derrama económica que genera en cada caso.
Pero también consideraron que se debe evaluar la situación económica y emocional que tendrán expositores, patrocinadores y población en general, para sus respectiva asistencia y participación en dichas ferias.
Por Daniel Martínez Martínez