En muchas zonas de la ciudad, especialmente en colonias antiguas o áreas con crecimiento acelerado, surge un conflicto cada vez más visible: el derecho a la movilidad frente a la necesidad de vivienda. La pregunta es directa: si una casa no tiene cochera, ¿su propietario puede usar el carril de circulación como estacionamiento permanente?
Legalmente, la respuesta es clara: no.
El Reglamento de Tránsito establece que la vía pública no es una extensión de la propiedad privada. La calle tiene como función principal permitir el tránsito seguro y continuo de personas y vehículos. Estacionarse en un carril de circulación, particularmente en avenidas de flujo constante como Segundo Anillo, constituye una obstrucción.
Aunque la situación pueda resultar complicada para algunos vecinos, el interés público prevalece sobre el interés individual. En arterias primarias, el objetivo es que miles de vehículos puedan circular sin interrupciones. Permitir que cada vivienda utilice el carril como cochera afectaría directamente la movilidad urbana, generando congestionamiento, riesgos de accidentes y conflictos viales.
El problema suele tener origen en desarrollos antiguos o planeaciones deficientes, donde se autorizaron construcciones sin prever el crecimiento vehicular. Actualmente, el Código Urbano exige cajones de estacionamiento en nuevas viviendas, precisamente para evitar este tipo de conflictos.
¿Qué opciones existen?
Las alternativas son claras: buscar calles laterales donde el estacionamiento esté permitido, rentar un espacio privado, contratar una pensión o incluso arrendar una cochera con vecinos que sí cuenten con espacio disponible.
Si la Policía Vial retira un vehículo con grúa por obstruir un carril, la multa es completamente legal. El argumento de “no tengo cochera” no constituye defensa jurídica válida ante una infracción.
La discusión no es menor. Implica entender que la ciudad funciona bajo reglas colectivas. El derecho a la movilidad garantiza que el espacio público se use con equilibrio, priorizando la seguridad y el tránsito ordenado por encima de intereses particulares.