La interminable tarea de hacer valer y respetar los derechos humanos es un camino de riesgos que puede conllevar un carga de prejuicios y estigmas, sin embargo el 29 de noviembre conmemoramos el gran trabajo de las defensoras de los derechos humanos y sus labores de activismo, que logran sembrar en quienes las rodean la dicha de lograr un cambio en el mundo.
En México, afortunadamente, contamos con grandes mujeres que pelean día a día por sembrar el cambio desde su comunidad hasta los congresos del país. Un gran ejemplo de esto es, Hermelinda Tiburcio Cayetano, una defensora mixteca de derechos humanos, que ha trabajado desde muy joven por los derechos de las mujeres indígenas en el estado de Guerrero. Actualmente, Hermelinda pertenece a la “Coordinadora Guerrerense de Mujeres Indígenas” desde donde lucha y hace visible la situación de exclusión, violencia y discriminación que sufren las mujeres indígenas en México.
Desde que comenzó su labor como defensora, Hermelinda ha sido continuamente hostigada, amenazada, y en al menos tres ocasiones se ha atentado contra su vida. Actualmente la ONU da seguimiento al caso de Hermelinda, trabajando con las autoridades para que éstas investiguen quién está detrás de las agresiones contra la defensora y que se implementen las medidas de seguridad que ella requiera para que continúe defendiendo los derechos de las mujeres indígenas y mixtecas.