El director de Desarrollo Urbano, Mario Mondragón Ruiz, señaló que el crecimiento de asentamientos en zonas como Rincón de la Candelaria y Santiago Acutzilapan plantea desafíos de certeza jurídica, abasto de agua y ordenamiento territorial
Berenice León
El avance de asentamientos humanos sobre terrenos ejidales y comunales representa uno de los principales retos para el ordenamiento territorial de Atlacomulco, particularmente en zonas donde la propiedad mantiene un régimen social y originalmente está vinculada con actividades agropecuarias.
El director de Desarrollo Urbano de Atlacomulco, Mario Mondragón Ruiz, reconoció que el panorama es “muy crítico” y señaló como ejemplos el ejido del Rincón de la Candelaria y Santiago Acutzilapan, donde existen situaciones distintas relacionadas con la propiedad social y la certeza jurídica.
En el caso del Ejido del Rincón de la Candelaria, explicó que los propios representantes ejidales han hecho un llamado a la población que posee terrenos en esa zona para evitar que sean vendidos con fines de urbanización, mientras que en Santiago Acutzilapan persisten dificultades relacionadas con el reconocimiento de bienes comunales y la definición de los intereses de la propia comunidad.
Mondragón Ruiz puntualizó que la autoridad municipal no tiene competencia para resolver directamente la situación jurídica de los bienes comunales, aunque consideró necesaria la coordinación con las instancias responsables para generar espacios de información y diálogo con ejidatarios y comuneros.
Más allá de la situación jurídica de los terrenos, el crecimiento de viviendas en zonas originalmente destinadas a actividades agropecuarias plantea otro desafío: garantizar los servicios necesarios para quienes ahí habitan.
El funcionario puso especial atención en el abasto de agua, al cuestionar de dónde se obtiene el recurso para las viviendas que se han establecido en estos polígonos.Explicó que existen terrenos con volúmenes de agua autorizados para actividades agropecuarias y planteó la necesidad de revisar qué sucede con esos recursos cuando las tierras comienzan a utilizarse para asentamientos humanos.
En el caso específico del Ejido Rincón de la Candelaria, señaló que es necesario conocer qué volumen de agua se destina actualmente a la población que habita dentro de ese polígono.A esto se suma la infraestructura y las condiciones físicas de algunas zonas.
Mondragón Ruiz señaló que en el entorno de ejidos existen ductos de PEMEX además de la cercanía con el Parque Industrial Santa Bárbara y el paso del río Lerma, factores que deben ser considerados antes de promover nuevos desarrollos.
El director de Desarrollo Urbano sostuvo que el crecimiento de las ciudades no puede reducirse únicamente a disponer de terrenos para construir, ya que también requiere garantizar recursos y condiciones adecuadas para la población.
“La ley dice que el ejido no se debe de subdividir y ¿qué es lo que tenemos?: ventas al por mayor del ejido.El atlas de riesgo está actualizado; pero para el proceso de actualización de los modelos de ordenamiento urbano se requieren tres elementos que estén alineados: el primero es el atlas de riesgo, el segundo es el modelo de ordenamiento ambiental y el tercero es el plan de desarrollo urbano.Hay un atlas de riesgo actualizado, no hay un modelo de ordenamiento, primero tendría que hacerse ese modelo de ordenamiento ambiental para que pueda procederse a hacer el trabajo del plan municipal de desarrollo urbano. Son requisitos que están establecidos en el Código Administrativo”, señaló el servidor público.
El representante en el rubro señaló que entre los elementos indispensables se encuentran el agua, el suelo, la producción de alimentos y un entorno saludable.Por ello, indicó que la expansión urbana debe analizarse considerando la certeza jurídica de la propiedad, la disponibilidad de agua, las condiciones ambientales y los posibles riesgos del territorio, antes de incorporar nuevas zonas al crecimiento de Atlacomulco.