Aunque sigue en circulación, el billete de 50 pesos con el ajolote se ha vuelto difícil de ver por su creciente valor como objeto de colección.
Desde su lanzamiento el 28 de octubre de 2021, el billete de 50 pesos con el ajolote ha revolucionado no solo el efectivo, sino también el coleccionismo en México.
Este billete pertenece a la familia G, mide 125 × 65 mm, está impreso en polímero y presenta múltiples medidas de seguridad: ventana transparente, relieves sensibles al tacto, tinta que cambia de color y folios crecientes. Su diseño fue reconocido como el mejor del año en 2022 por la Sociedad Internacional de Billetes de Banco (IBNS).
Pese a que entre 2021 y 2022 se produjeron alrededor de 180 millones de ejemplares, el fenómeno numismático lo ha vuelto raro en transacciones habituales: millones de personas lo guardan pensando que será más valioso en el futuro.
Una encuesta reciente del Banco de México reveló que más de 11 millones de mexicanos conservan al menos un billete del ajolote, y el 23 % de ellos lo tiene como colección o ahorro. En conjunto, esto representa aproximadamente 12.5 millones de pesos inmovilizados en circulación.
En julio de 2025, Banxico confirmó que el billete anterior de 50 pesos con José María Morelos (familia F) será retirado, dejando al “ajolotito” como la única versión vigente en esta denominación.
En redes, usuarios han compartido experiencias y anécdotas del billete:
“Recuerdo que antes los guardaba. Ahora ya no tengo uno solo”
“En resumen, ahorró dinero. Bien por tu hermana :)”
“Los guardo como ahorro, no como coleccionista”.
Las ventas en línea han registrado precios astronómicos: ejemplares con series especiales (como AA0000001 o palíndromos) se ofertan entre 2 000 y 5 000 pesos, e incluso han llegado a aparecer en sitios como Mercado Libre con tags que alcanzan los 160 mil o hasta 600 mil pesos. Sin embargo, especialistas advierten que muchos de estos precios son engaños: el valor real sigue siendo el nominal de 50 pesos, salvo en casos muy raros o certificados.