Docentes, transportistas, madres buscadoras y demás grupos aprovechar el Mundial para visibilizar sus demandas
Falta menos de una semana para que comience la Copa del Mundo de la FIFA preparada para este año, con sede en México, Estados Unidos y Canadá, y aunque este último parece enfrentar un panorama bastante tranquilo de cara al arranque del torneo, en Estados Unidos y particularmente en México, las cosas son diferentes.
De entrada, resulta irónico que un país como Estados Unidos, que actualmente toma parte de forma activa en conflictos bélicos con Israel e Irán, mantenga el privilegio no solo de ser sede del evento deportivo más importante del planeta, sino que además disponga de la mayor parte de los partidos, incluida la final que definirá al próximo campeón, todo mientras que Rusia lleva más de 3 años marginada no solo del fútbol sino de todas las justas deportivas por exactamente las mismas acciones de guerra.
En cuanto a México, a escasos días del partido inaugural entre la Selección Azteca y Sudáfrica, hay una serie de situaciones que rodean a la Ciudad de México, donde tendrá lugar el evento:
Integrantes de la CNTE mantienen protestas desde hace varios días y amenazan con tomar el Aeropuerto Internacional de la CDMX, al igual que el Estadio Azteca; por si fuera poco, recientemente vandalizaron y derribaron una serie de esculturas conmemorativas del torneo de la FIFA, además de que tomaron las instalaciones de la SEP, todo como parte de la presión con la que buscan hacer cumplir sus exigencias.
Por otro lado, transportistas capitalinos anunciaron un megaparo de labores en el marco del partido de México vs República Checa el próximo 24 de junio.
Igualmente, madres buscadoras y agricultores esperan que la justa mundialista sirva como lupa para enfocar las problemáticas que han presentado durante años.
A todo lo anterior se suman problemas de infraestructura en la Ciudad de México, como las fallas del tren ligero, las inundaciones originadas por la temporada de lluvias, el techo del puente peatonal del Aeropuerto, que se cayó hace poco, entre otras situaciones.
Cabe mencionar que el hecho de que las protestas y el descontento social coincidan con el desarrollo de un Mundial de fútbol no es nada nuevo:
Históricamente, el torneo se realizó en medio de situaciones complejas en sus respectivos países sede; en México 1970, la población abucheó al presidente Gustavo Díaz Ordaz durante la ceremonia de inauguración, a raíz de los acontecimientos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, que en ese momento eran muy recientes.
Está el caso de Argentina 1978, que se celebró bajo una dictadura militar, que aprovechó el torneo como propaganda para ocultar diversos crímenes ocurridos en el país albiceleste; previo a Brasil 2014, múltiples movilizaciones tuvieron lugar como protesta por el dinero que el gobierno había invertido en los estadios de fútbol en lugar de destinar esos recursos a áreas como salud y educación, principalmente.
Finalmente, en el marco de Qatar 2022, hubo protestas contra las políticas de la FIFA, que prohibieron el uso de imágenes de apoyo a la comunidad LGBT.