El fenómeno de El Niño podría alcanzar una de las mayores intensidades registradas y mantener sus efectos hasta la primavera de 2027, con posibles repercusiones en las temperaturas, las lluvias y distintas actividades productivas en México, advirtió Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En este sentido, señaló que el comportamiento del fenómeno adquiere especial relevancia debido a que se desarrolla en un contexto de temperaturas globales cada vez más elevadas, condición que podría potenciar sus impactos durante los próximos meses.
Vázquez Romaña explicó que El Niño modifica los patrones de temperatura y precipitación a escala regional, por lo que sus efectos no se limitan a una sola zona del país. Y es que, de acuerdo con el especialista, este fenómeno podría favorecer condiciones de sequía en regiones del centro y sur de México y Centroamérica, además de propiciar periodos con temperaturas particularmente elevadas. Si bien sus manifestaciones pueden variar entre regiones, el funcionario subrayó que la duración prevista obliga a mantener un seguimiento constante de las condiciones meteorológicas.
Las implicaciones también podrían extenderse al sector agropecuario, debido a que la combinación de menores precipitaciones y temperaturas más altas puede generar condiciones favorables para la aparición de plagas, entre ellas langostas, lo que representa un riesgo adicional para la producción de alimentos. Por ejemplo, en materia de lluvias, julio y agosto registraron precipitaciones por debajo del promedio nacional, mientras que septiembre y octubre serán determinantes para el comportamiento de la temporada, toda vez que se trata de los meses que normalmente concentran mayores acumulados; a su vez, en el occidente del país, particularmente en la Sierra Madre Occidental y la región influenciada por el Monzón, se han registrado algunos de los mayores volúmenes de precipitación.
Con respecto a la actividad ciclónica, el coordinador del SMN informó que al momento se mantienen tres ciclones tropicales de manera simultánea en el Pacífico, mientras que el Atlántico presenta una actividad relativamente menor, comportamiento que, explicó, también suele observarse durante episodios de El Niño. Sin embargo, pese a que las condiciones meteorológicas pueden cambiar conforme avance la temporada, Vázquez Romaña señaló que los posibles efectos del fenómeno alcanzarán prácticamente a todos los sectores, desde la agricultura hasta la generación y distribución de energía eléctrica, por lo que cada actividad deberá identificar sus propios riesgos y utilizar información especializada para anticiparse.
Por lo que, ante un escenario que podría prolongarse durante varios meses, el llamado del Servicio Meteorológico Nacional se centra en mantener un seguimiento permanente de los pronósticos y emplear la información disponible para la toma de decisiones.