Pese a que el semáforo se mantiene en amarillo fase 2, es una irresponsabilidad subir hasta el cráter, advirtió Carlos Tovar González, investigador del Cupreder
Diana López Silva
Pese a que el semáforo se mantiene en amarillo fase 2, el Popocatépetl arroja rocas del tamaño de un microbús, por lo que es una irresponsabilidad subir hasta el cráter, advirtió Carlos Tovar González, investigador del Centro Universitario de Prevención de Desastres (Cupreder).
Recordó que el Popocatépetl es un volcán en etapa eruptiva, con actividad importante desde hace 24 años, y que registra eventos explosivos como el del lunes.
Sin embargo aclaró que a pesar de estar dentro de los escenarios de su actividad el riesgo y la amenaza es permanente, por lo que está prohibido acercarse a 12 km del cráter del volcán, pues en caso de explosiones puede alcanzar temperaturas de hasta 500 grados.
Por ello señaló el peligro al que se exponen las personas que se acercan demasiado, como los jóvenes que la semana pasada se videograbaron en la orilla del cráter del volcán.
“Esos bloques, nosotros hemos observado que han sido del tamaño de un microbús, son bloques de roca muy grande y muy pesado, que difícilmente uno se podría poner a salvo si les llegara a pasar este tipo de eventos. El video que subieron estos chavos que lograron llegar a la cima del volcán y grabar la parte interna del mismo, pues es una irresponsabilidad, yo creo que no saben la magnitud del riesgo en el que están, porque si llega a haber un evento, por más pequeño que sea, estamos hablando de temperaturas que rebasan los 400 o 500 grados, son explosiones donde el impacto es fuerte, imagínate, si se llega a escuchar esa onda en la ciudad de Puebla, Tecamachalco y Tlaxcala, qué puede hacer alrededor del cráter”.
Recordó que ya ha habido tragedias, como la ocurrida el 30 de abril de 1996, cuando cinco personas subieron al Popocatépetl y perdieron la vida, debido a una explosión ocurrida cuando se encontraban en la zona del cráter.
Por último, el especialista pidió a la sociedad no hacer caso de publicaciones falsas, en las que se advierte de próximas erupciones o sismos y buscar la información oficial de instituciones serias como el Cupreder, el Cenapred o Protección Civil.