La decisión del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de retirar la autorización como donatarias a más de 100 organizaciones de la sociedad civil ha encendido un fuerte debate sobre el impacto en su operación y en la vida democrática del país.
Durante una entrevista en Primero lo Primero, el activista Omar Iván Guzmán, presidente de Grafeno y Red ExpoSocial, explicó que esta medida afecta directamente la capacidad de estas asociaciones para obtener recursos, ya que pierden la posibilidad de emitir recibos deducibles de impuestos, un incentivo clave para quienes realizan donaciones.
Detalló que obtener este estatus ante el SAT no es sencillo, pues el trámite puede tardar hasta nueve meses y requiere cumplir con diversos requisitos legales, fiscales y de transparencia. Además, cada año las organizaciones deben acreditar que sus actividades siguen siendo de interés público.
El problema, explicó, es que ahora uno de los principales filtros está en la validación de actividades, particularmente en el ámbito de la investigación. Con los nuevos criterios, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación decide qué proyectos son considerados prioritarios, lo que ha dejado fuera a varias asociaciones.
Para Guzmán, esto podría traducirse en decisiones discrecionales que limitan la pluralidad. “El SAT retira la autorización con base en estos criterios, pero el fondo del debate es quién define qué es de interés público”, señaló.
Aunque las organizaciones pueden seguir operando sin este reconocimiento, la realidad es que se reduce su margen de maniobra financiera, ya que disminuye el interés de empresas y ciudadanos por donar.
El tema también ha generado polémica por posibles inconsistencias en la aplicación de la norma, pues mientras algunas asociaciones pierden su autorización, otras de reciente creación la obtienen en tiempos mucho más rápidos.
Finalmente, Omar Iván subrayó que las organizaciones civiles no solo apoyan en áreas donde el Estado no alcanza, sino que también funcionan como un contrapeso necesario en una democracia, al vigilar, cuestionar y proponer mejoras en la vida pública.