#OpiniónYAnálisis de #JavierMartínez
Glosa, significa: explicación o comentario, especialmente, el que se añade a un texto difícil de entender para aclararlo. Sin embargo, la Glosa del Quinto Informe de Alfredo del Mazo se volvió una farsa en donde las mentiras, la evasión de preguntas y la falta de sensibilidad impiden una evaluación real para resolver los problemas de La Mayoría Silenciosa en territorio mexiquense. Los Legisladores entran en el juego de los secretarios de Estado y juntos arman un teatro que dura unos días, pero tiene años que no resuelve nada.
Los diputados tampoco logran separar sus funciones de ley con las relaciones públicas y partidistas, creen que por ser integrantes de un partido político no deben cuestionar o solicitar que mejoren las cosas en la entidad o por querer hacer una coalición con sus amigos, rojos, azules y amarillos, deben cerrar los ojos y la boca ante la realidad.
Morena este año fue duro al cuestionar a los funcionarios y los resultados del gobierno de Alfredo del Mazo, pero dejó pasar cinco años sin levantar la voz, sin llamar a comparecer a ningún secretario fuera de las fechas que por ley se indican. A pesar de los escasos resultados y de una muy probable corrupción, le han aprobado todas las cuentas públicas al gobernador, entonces con qué cara piden a la ciudadanía, confíen en su intención de querer resolver los problemas de la entidad.
El PAN y el PRD mal se vieron al pronunciarse de manera casi amorosa en su evaluación al gobierno del Estado de México, pidieron resolver problemas de las minorías, pero de las mayorías ni hablaron y de los problemas álgidos menos, prefirieron callar; se entiende que probablemente hagan una coalición el próximo año, pero nunca han tenido la voluntad de velar por La Mayoría Silenciosa, entonces no tienen cara para exigir ser parte de un gobierno apático y sin resultados; No quieren llegar al gobierno para resolver problemas sino para ser parte del poder y la inoperatividad.
Los peores de todos son los priistas, se creen mejores que sus pares y no tienen el mínimo de objetividad para evaluar a su gobernador, su disciplina les impide ver más allá de sus narices y se ofenden por el tono que utilizan los opositores para cuestionar. Se quejan porque consideran que las comparecencias de los secretarios se politizan.
Acaso no saben que el origen de la integración del Congreso inicia con una disputa electoral, en donde todos los partidos quieren obtener el mayor número de escaños y, por ende, tener la gobernabilidad del Congreso, sobre todo si son opositores al Ejecutivo y, de esta manera generar contrapesos en los poderes del Estado.
Los secretarios de Estado ya tienen –lo que parece- un protocolo de actuación, escuchar a los legisladores sin inmutarse, evadir las preguntas más difíciles, responder con muchos datos falsos a los cuestionamientos y nunca aceptar que se ha realizado algo mal, porque sería tanto como aceptar que su jefe, Alfredo del Mazo, en este caso, se equivocó.
Por tanto, la Glosa de los informes se ha vuelto en un ejercicio obsoleto que no resuelve nada, porque mientras no haya sensibilidad, voluntad y disposición para atender los problemas, todo será un intercambio de palabras huecas que no llevan a ningún lado el ejercicios que se realiza años con año en el Congreso del Estado de México.
Mientras, La Mayoría Silenciosa tendrá que seguir aguantando esos políticos y funcionarios sin preparación, que solo buscan el poder por el poder o volverse más exigentes y activos para que las cosas mejoren en el corto y mediano plazo.
Ejército en las calles: la derrota de las políticas de seguridad
La ampliación del plazo para que las fuerzas armadas permanezcan en tareas de seguridad hasta el año 2028, solo es una muestra del fracaso de las políticas en materia de seguridad de los últimos presidentes, sin importar el partido al que correspondan. PAN, PRI y Morena han sido incapaces de brindar tranquilidad y paz a La Mayoría Silenciosa, sometidos por los narcotraficantes los gobiernos en sus tres órdenes han fracasado en limitar el actuar de estos grupos, como siempre los más afectados son los ciudadanos.
En el momento en que esto sucede, la credibilidad del Ejército, por parte de un grupo de hacktivistas, es puesta a prueba y obliga a tomar consciencia del por qué no se debe entregar tanto poder a los castrenses. Sin duda, esto no interesará a nuestros representantes populares que solo sirven para levantar el dedo y aprobar lo que sus coordinadores les digan, salvo algunas excepciones.