SNAP acusa al Papa León XIV de negligencia en casos de abuso en Chicago y Perú.
Seis semanas antes de que Robert Prevost fuera elegido como el nuevo papa León XIV, la organización SNAP (Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes) presentó una queja formal ante el secretario de Estado del Vaticano, señalando presuntas omisiones por parte de Prevost y otros líderes eclesiásticos en la gestión de situaciones delicadas vinculadas a miembros del clero.
El primer caso mencionado por el grupo se remonta al año 2000 en Chicago, cuando Prevost ejercía como superior provincial de la Orden de San Agustín. En ese tiempo, el sacerdote James Ray, quien contaba con antecedentes por conductas inapropiadas, residía cerca de una escuela primaria. Aunque no se conoce con precisión el grado de responsabilidad de Prevost en esa decisión, SNAP considera que se debieron tomar medidas más restrictivas. Posteriormente, Ray fue trasladado y apartado del ministerio público en 2002, y en 2012 fue retirado del estado clerical.
El segundo caso se sitúa en Perú en 2022, donde tres mujeres presentaron denuncias contra dos sacerdotes en la diócesis de Chiclayo. Según SNAP, no se habría iniciado una investigación adecuada ni se habría informado a las autoridades civiles. No obstante, la diócesis sostiene que Prevost se reunió con las denunciantes, suspendió a uno de los sacerdotes y remitió el caso al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que concluyó el proceso en 2023.
Desde la perspectiva de SNAP, las acciones tomadas en ambos casos no habrían sido suficientes para garantizar el debido acompañamiento a las personas afectadas ni para asegurar un proceso plenamente transparente. En diciembre de 2023, su sucesor en la diócesis de Chiclayo, Guillermo Cornejo, solicitó reabrir el caso tras recibir nuevas declaraciones por parte de una de las denunciantes.
Las opiniones respecto al manejo de estos hechos están divididas. Mientras SNAP expresa preocupación por la gestión de Prevost, figuras como el periodista Pedro Salinas y el presidente de la organización Infancia Robada, Juan Cuatrecasas, han destacado su compromiso con la transparencia y el apoyo a quienes han vivido experiencias difíciles dentro de la Iglesia.