La votación culmina un proceso legislativo de cinco años que contó con audiencias de más de 60 organizaciones y un amplio debate social, académico y político.
Ian Arriaga
Con 20 votos a favor sobre 31 posibles, el Senado uruguayo aprobó este miércoles la ley de eutanasia, denominada “Muerte digna”, convirtiéndose en el primer país de América Latina en legalizar este procedimiento mediante trámite parlamentario. La votación culmina un proceso legislativo de cinco años que contó con audiencias de más de 60 organizaciones y un amplio debate social, académico y político.
La norma permite a personas mayores de edad y psíquicamente aptas, que padezcan enfermedades incurables e irreversibles o sufrimientos extremos, solicitar la eutanasia de manera personal y escrita. El procedimiento deberá garantizar que la muerte ocurra de forma indolora, apacible y respetuosa de la dignidad del solicitante.
El proyecto fue respaldado por toda la bancada del Frente Amplio, dos senadores del Partido Colorado y una senadora del Partido Nacional, reflejando un apoyo interpartidario limitado pero decisivo. Según la consultora Cifra, el 62% de los uruguayos estaba a favor de la legalización.
El recorrido legislativo comenzó en 2019, cuando Fernando Sureda, figura de la Asociación Uruguaya de Fútbol, pidió legalizar la eutanasia para aliviar el sufrimiento que le causaba la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Sureda falleció en 2020, y su caso marcó un impulso simbólico para la legislación. El primer proyecto presentado en 2020 por el diputado Ope Pasquet logró media sanción en la Cámara de Diputados en 2022, pero no prosperó en el Senado. El texto aprobado este miércoles retoma y amplía ese proyecto.
La ley establece un proceso regulado y seguro, inspirado en legislaciones europeas como la de Países Bajos, que incluye:
- Solicitud personal ante el médico, con información sobre cuidados paliativos.
- Evaluación de cumplimiento de condiciones en tres días.
- Opinión de un segundo médico independiente o, en caso de desacuerdo, de una Junta Médica en cinco días.
- Segunda entrevista para manifestar la voluntad final, revocable en todo momento, ante dos testigos.
Además, se creará una comisión honoraria que evaluará los casos de eutanasia anualmente y enviará informes al Ministerio de Salud y al Parlamento. Todos los prestadores del Sistema Nacional de Salud deberán garantizar el acceso a este derecho regulado.
Durante el debate, el senador oficialista Daniel Borbonet destacó que la ley “ofrece una alternativa sin obligar a nadie”, mientras que el autor del primer proyecto, Ope Pasquet, defendió que la decisión es privativa de la persona. Entre los opositores, el senador Javier García del Partido Nacional cuestionó la definición de “muerte digna” y afirmó que la ley no proporciona suficientes garantías.
Con esta aprobación, Uruguay consolida su posición como líder en derechos progresistas en América Latina, sumándose a países europeos y Canadá que regulan la eutanasia bajo estrictas condiciones.